Según recuerdo, los videojuegos de mi infancia eran muy diferentes a los que ahora hipnotizan a mis sobrinos. De entrada, funcionaban como un excelente estimulante para nuestra imaginación, que tenía que trabajar horas extra para concebir que un cuadradito azul era una pistola o dos palitos rojos eran un dragón. Por otra parte, nuestros padres podían abandonarnos con tranquilidad pues sabían que lo peor que podía enseñarnos nuestro padre adoptivo (el Atari 2600, y más tarde el Nintendo) era cómo matar a balazos a los monstruos, animales y bandidos que se cruzaran en nuestro camino. O al menos eso creían.
Lo que nuestros ingenuos padres ignoraban era que compañías como Mystique se encargaban de producir toda clase de juegos dirigidos a los espíritus libidinosos que no se conformaban con salvar a la Tierra de invasiones extraterrestres o acabar, a mano limpia, con la mitad de la población de Vietnam. Si creías que los videojuegos de la serie Grand Theft Auto, con su glorificación del crimen y la violencia, eran lo más vil que se ha producido en materia de juegos de video, prepárate para el horror:
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Custer’s Revenge (La venganza de Custer)
También conocido como Westward Ho, es el más conocido de los juegos porno producidos para el Atari, y creó una enorme controversia cuando debutó el 13 de Octubre de 1982. La trama es tan sencilla como lo siguiente:
El juego está inspirado en la vida del general George Armstrong Custer, un famoso oficial y capitán de caballería durante la Guerra Civil Americana. La razón de la controversia no fue el sexo per se, sino el hecho de que tu víctima era una india americana de pechugas grandes como el águila, que estaba amarrada a un poste (o a un cacto… ¿ya ven por qué les dije que estos juegos estimulaban la imaginación?). Los padres de familia se inconformaron, pues a su parecer el juego promovía la violencia sexual contra las mujeres. Otros opinamos que para el público estadounidense fue, en primer lugar, una lección de historia y, en segundo, un primer paso hacia a las atrocidades que muchos de ellos tendrían que cometer (en el caso de los que quisieron ser como Custer y se metieron al ejército para violar nativas) y otros tantos alcahuetear (51% de los votantes que reeligieron a Bush, nos referimos a ustedes) veinte años más tarde. Aquí puedes ver una escena del juego:
Bubble Bath Babes (Nenas del baño de burbujas) No fue para el Atari sino para el Nintendo, como podrán darse cuenta por los sorprendentemente realistas gráficos de mujeres desnudas que se bañan con burbujas («realistas» en comparación con el juego anterior, al menos). También podrán darse cuenta de que el juego es chafa, pues obviamente los mojigatos de Nintendo serían incapaces de permitir que sus licenciatarios produjeran un título tan lúbrico como éste.
El juego es una especie de Tetris en el que apilas burbujas de los mismos colores para hacerlas reventar, y evitar que se amontonen en la pantalla y no te dejen ver las chichis computarizadas.
De premio, entre uno y otro nivel te agasajaban con la imagen grandotota de una suripanta que retoza en un campo de flores. Además de su ropa y peinado de basura blanca, es digno de mención que al parecer nuestra ninfa olvidó rasurarse las axilas, por lo que es posible ver un poco de vello azul bajo su brazo. Es una chica atractiva, pero lo que dice es en verdad perturbador: «¡La Conejita Burbujeante quiere que revientes su burbuja ahora! ¡Apuesto a que yo puedo reventar la tuya!». Si te está amenazando con hacerte algo que eres tú quien tendría que hacérselo a ella, la Conejita Burbujeante es uno de los villanos más temibles que han existido en la historia de los videojuegos. Para ver una escena:
Knight on the Town (Un caballero en el pueblo)
Es un segundo juego de la compañía PlayAround, sucesora de Mystique, una vez que esta última quedó en bancarrota. A Knight on the Town es la saga épica de un caballero de armadura rosada y miembro prominente tiene que construir un puente que le permita rescatar a una damisela en apuros. Para hacerlo, debe evitar los ataques de un monstruo volador y, mucho peor…
…de un cocodrilo hambriento… de amor.
Cathouse Blues / Gigolo
Es bien sabido que los juegos de video nos presentan una oportunidad única de vivir nuestras fantasías más oscuras. Bueno, casi siempre es la fantasía de disparar un arma de fuego contra un grupo de personas o monstruos (a los que identificamos de manera subconsciente con personas). Este juego confronta a los niños con su fantasía de ser prostitutos callejeros. Gigolo es una especie de memorama en el que tienes que descubrir en qué casas del vecindario han solicitado tus servicios como prostituto. En siete de ellas lo han hecho, y cuando descubres una de ellas, recibes la recompensa habitual:
Finalmente, cerramos nuestro recorrido con una obra maestra del erotismo electrónico:
Beat ‘em & Eat ‘em (Sacúdelos y cómetelos)
El título te debe dar una idea de lo que te espera con este juego. En él, controlas a dos ninfómanas que corren desnudas por la acera, intentando atrapar con la boca chorros de una cierta materia viscosa que un hombre les dispara desde el techo de un edificio (si el «techo» hubiese sido blanco, nos hubiera permitido hacer un comentario sumamente agudo). El objetivo del juego es del todo noble, pues según el manual «cada gota que se desperdicia pudo convertirse en un abogado o un médico famoso».
Claro está que las probabilidades de que alguna de estas mujeres quede embarazada al capturar los chorros de vida con la boca, son tantas como las de que la acera en la que caen quede embarazada, pero míralas y dime si no tiene sentido que crean que están haciendo las cosas como se debe:
Si observas con cuidado te podrás dar cuenta de que esta belleza es una rubia 100% natural. Si me lo preguntan, creo que ningún médico o abogado famoso ha sido producto de la unión de una rubia que corre desnuda por la calle y un hombre que se masturba en el techo de un edificio.
Un último detalle para poner punto final a todo este horror: si logras ver la animación de la imagen de arriba, puedes darte cuenta de que las cochinas se están relamiendo tras haber completado su pecaminosa misión. Es más perturbador todavía, descubrir que lo que parece ser un par de labios de tamaño sobrehumano tal vez sea en realidad una barba a medio crecer, por lo que las mujeres serían en realidad dos transexuales que te han engañado, haciéndote creer que estabas ayudando a salvar el mundo perpetuando la especie humana, cuando en realidad eras un títere al servicio de sus infames apetitos.
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