A medida que el cine de consumo mayoritario se centra cada vez más y más en los efectos por ordenador y en la producción de remakes a escala churrera, me parece importante recordar a aquellas personas que, dentro de la modestia, abrieron camino y le pusieron baldosas amarillas. Esa es la razón de que haya decidido coger mi cámara Polaroid y hacerle una foto y una entrevista a ese Hollywood en vías de desaparición, ese Hollywood que a mí me gusta: a los directores, actores, artistas de efectos especiales, productores, e incluso compositores que ejercieron gran influencia pero han caído en el olvidado. Esto es un archivo y un recuerdo del alma verdadera de las películas.
Angus Scrimm, Actor (Phantasma, Mindwarp-Odisea en el tiempo, Subspecies, I Sell the Dead)
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Un buen amigo mío me dio una lista de nombres y direcciones de mail de gente a la que él sabía que a mí me interesaría contactar. ¡¿Angus Scrimm está en la lista?! ¡Hostia puta! Le escribí un mail de inmediato. Al día siguiente me sonó el móvil mientras estaba conduciendo. “Hola, Jennifer”, dijo la voz. “Soy Angus Scrimm”.
Detuve el coche y garabateé “el Hombre Alto de Phantasma” en un sobre y se lo di al amigo que iba conmigo. Mientras hablábamos de cómo podríamos vernos para tomar la Polaroid, me dijo, “Imagino que no te gustan las ideas tontas”. Le dije que podía aparecer en la foto como él quisiera. Me interrumpió. “Bueno, es que tengo una de las esferas plateadas”.
Empecé a murmurar algo pretencioso y me paré de golpe. “Un momento. ¿Qué? ¿Tiene una de las bolas plateadas?”
“¡Mira!”, respondió. “Parece que sí te gustan las ideas tontas”.
Angus Scrimm es famoso por su papel de Hombre Alto en Phantasma, un malévolo, sobrenatural encargado de funeraria que convierte a los fallecidos en enanos extraterrestres en un planeta al que se puede acceder a través de un portal dimensional que hay en su funeraria. La esfera plateada es una bola con cuchillos que pasa volando a través del portal y a menudo se clava la cabeza de una victima, extrayéndole la sangre y expulsándola a chorros por el lado opuesto; todo esto por orden del Hombre Alto. Las esferas contienen los sesos de los muertos que comprime hasta convertir en enanos alienígenas.
Angus se siente orgulloso de Phantasma, pero preferiría que no se le identificara solo por su papel de Hombre Alto. En su adolescencia, Angus Scrimm se mudó de Kansas a California para estudiar arte dramático en la USC con William C. DeMille, hermano de Cecil B. DeMille. No es extraño que Angus hable con tono resignado de que nunca se le presentó la oportunidad de salir en “una comedia al viejo estilo donde todos llevan esmoquin y sombrero de copa”.
Una película de la que está especialmente orgulloso es I Sell The Dead, de 2008. Ahora está trabajando en el papel de “un vampiro muy anciano” en una nueva película con Tony Todd (Candyman). La carrera de Angus sigue activa a sus 85 años.
Cuando le admito que soy fan de Mindwarp, su única película de ciencia ficción y la primera bajo el sello de Fangoria, me da las gracias. Aunque nunca tuvo tantos seguidores como Phantasma, es una película innovadora que no se debería pasar por alto. La trama de Mindwarp se parece mucho a la de Matrix, pero se adelantó a esta tres años y la producción no tuvo ni una mínima parte de su presupuesto. Mindwarp se rodó en 22 días en unas minas abandonadas en Gay, Michigan y en un estudio en Wisconsin en medio de la nada. Angus Scrimm interpreta dos papeles en esa película: uno, el Vidente, conduce a un grupo de mutantes de un mundo externo hasta el plano físico, y también interpreta al Operador de sistemas de Infinisynth, el mundo virtual. Si estás muy metido en el Master Control deTron, deberías ver Mindwarp inmediatamente. Imagina un ordenador enchufado al cerebro de un hombre con tuberías industriales de ferretería, pero cuya voz es la de un actor que ha estudiado por DeMille. Angus Scrimm se toma su oficio con absoluta seriedad. Cuando me agradeció haber visto Mindwarp, noté que lo decía en serio.
Mientras íbamos hacia el parque que frecuenta cada tarde con su perro, Sweetheart, para hacer la foto, me dio una caja de comida para perros; dentro había un par de galletitas y la esfera plateada, envuelta en un bufanda de seda.
Retiré la bufanda y el sol de Valley Village reverberó en la esfera. Me embargó la sensación de haber recibido permiso de tocar algo que debería estar en un museo. Era todo lo que esperaba de un accesorio del atrezzo de una película. La esfera era ligera, barata, probablemente estaba hecha de gomaespuma, pero había en ella todo el candor de un equipo de efectos especiales con muy poco dinero. Detesto sonar como una de esas personas que dicen “las cajas de ritmos no tienen alma”, pero, ¿por qué las películas de hoy en día necesitan un almacén entero lleno de técnicos CGI para crear una simple bola plateada de gomaespuma?
“¿Le puedes dar una galleta a Sweetheart?”, me dice Angus con su voz regia.
Metí la mano en la caja y le di la galleta al perro.
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