APRENDA KRAUTROCK EN 10 MINUTOS


El Krautrock, como su nombre indica, es un invento alemán. La verdad es
que los alemanes han inventado unas cuantas cosas, pero todos sabemos
que la mayoría de ellas tienen nombres larguísimos y son escasamente
útiles. Descartando las salchichas, lo cierto es que los alemanes le
han complicado la vida a este planeta con verdadera maestría.

Alemania,
para los que no tengáis el placer de haberla visitado, es un sitio
bastante raro: hablan raro, piensan raro, comen raro y hasta huele
raro. Si pensáis en los grupos que han salido de Alemania, veréis lo
que os digo. ¿O acaso os parece que Kraftwerk y Rammstein son gente
normal?

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El Krautrock, amigos, es la perfecta demostración de todo lo que os digo. De paso, es la prueba de que el LSD que circulaba en los 70 por Alemania era puro matarratas. En aquella época, los jipis teutones se dividían en dos grupos: los que venían a Ibiza huyendo de ese país tan divertido que tienen y los que se chinaban directamente sin salir de casa. A estos últimos debemos el Krautrock. En lo fundamental, el Krautrock es la historia de Dieter (todos se llaman Dieter, allá), un freak de pelo rizado con tupidas patillas y mostacho pulgoso. Dieter se colocaba a su aire zampándose unos ácidos y escuchando a John Cage o a Stockhausen durante horas. En su afán de ser más culto que nadie, Dieter alternaba estas sesiones con otras no menos destructivas de música étnica y free jazz. Cuando ya no podía con su alma, Dieter terminaba de destrozarse el cerebro con Pink Floyd, Soft Machine y Frank Zappa. De modo que al acabar, Dieter era un pingajo atolondrado que cogía sus libros y se iba a la Universidad a dar clases de epistemología, que es una cosa que los alemanes hacen igual que aquí nos vamos de copas. Allí, Dieter conocía a Karl y a Heinrich, que celebraban comprobar que no estaban solos en el mundo, y juntos montaban un grupo. En ese grupo siempre terminaba por entrar Klaus, que era el único que trabajaba y había escuchado a la Velvet Underground. Mientras tanto Rolf, que era el primo camello de Klaus, se frotaba las manos pensando en el negociazo que se avecinaba. En los aledaños del grupo solía estar Erika, por la que Dieter babeaba desde que la vio en un happening, pero que prefería zumbarse a Franz, que era un chico más normal que escuchaba a los Rolling Stones y que no tiene nada que ver con esta historia. De este modo, el Krautrock es una multiplicación de Dieters, Karls y Heinrichs, una raíz cúbica de Klaus, una progresión decreciente de Erikas y la razón fundamental por la que Rolf hoy conduce un BMW.

Con el paso del tiempo, Dieter es directivo de la Volkswagen (la epistemología, en Alemania, sirve para todo), Karl es profesor agregado de literatura en la Universidad de Karlsruhe, Heinrich se quedó colgado del ácido y Rolf tiene un club en Mallorca. El destino del Krautrock, como podéis ver, es trágico. Por otro lado, Erika tiene cuatro hijos con Franz, que se quedó calvo y resultó no ser tan normal, cosa de la que Erika sólo se pispó cuando la policía rescató a la adolescente que tenía encerrada en el sótano desde los 80.


KRAUTROCK BEASTOP 10:

Can : Hallelluwah
Neu! : Hero
Kraftwerk : Autobahn
Faust : The Sad Skinhead
Amon Düul : Kanaan
La Dusseldorf : Viva
Bröselmaschine : Gedanken
Ash Ra Tempel : Traummaschine
Embryo : Opal
German Oak : Raid over Dusseldorf

KOROVA

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