Es el segundo viernes de diciembre y Porter Robinson está en casa en Chapel Hill, Carolona del Norte. Su enorme gira para apoyar su álbum debut, Worlds, lo persigue, al igual que un montón de fechas en festivales. Está oficialmente fuera de su horario, pero con gusto se levanta para saludar a un par de fans que cuidadosamente se le acercan en un café artístico. «Somos grandes fans del EDM», dice una joven mujer que se presenta con el nombre de Nadia. «Él se dio cuenta, yo no», dice, dirigiéndose a su amigo, Tyler.
Los tres conversan durante algunos minutos acerca de la escena dance local y la UNC en Chapel Hill antes de que los dos admiradores se despidan y Robinson se vuelva a sentar. «Es una experiencia muy rara que la gente me reconozca», dice, placenteramente sorprendido. «Eso nunca sucede».
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Tan sorprendido con la experiencia de que Robinson apenas y parpadea con la mención de Nadia del término «EDM». Hace tan sólo dos años, Robinson era uno de los pocos asociados con ser una de las estrellas de ese maligno género. Sin embargo, sin interés de seguir el camino de la fama EDM, Robinson optó por ignorar los drops y publicó un álbum melódico y a veces ambiental este año en el aclamado sello discográfico Astralwerks. Fue un movimiento involuntariamente hábil, ya que Robinson inmediatamente fue recompensado con una base de fans que también estaba cansada de las fórmulas de los escenarios principales de los últimos cuatro años. Durante gran parte de 2014, Robinson había concentrado esfuerzos en la prensa y las redes sociales para distanciarse de su trabajo anterior, y clarificarle a sus fans que Worlds no era algo que hubieran escuchado de él con anterioridad. Aún así el EDM permanece.

«Cuando alguien se me acerca y me dice que ama el EDM, hay una parte de mí que dice, ‘me pregunto si escucharon el álbum’», admite. «Pero hay otra parte de mí que dice, ‘a la mierda, esta persona te está mostrando su cariño y reconoce quién eres’. Eso es algo cool en el nivel más superficial».
«Como todas mis opiniones, siempre hay algún tipo de corrección», continúa. «He ablandado mis opiniones en ese aspecto. Skrillex y yo no nos hemos puesto al corriente y tuve la oportunidad de sentarme con él en su jet durante cinco horas. Hablamos acerca del EDM, y hablamos acerca del término. Me dijo, ‘parte de lo que es tan atractivo para mí es que mamá y papá no lo entienden’, ¿sabes a lo que me refiero?»
Irónicamente para Robinson, sus propios padres entienden mucho de lo que hace. En los comienzos de su carrera como DJ, el padre de Robinson se quedaba a lado del escenario, viendo a su hijo tocar en los lugares en los que no tenía la edad suficiente para asisitir. A la edad de 22, Robinson, sale de gira solo, pero no se ha tomado la molestia de salir de la casa de su familia.
«El lugar más acogedor que he conocido es mi hogar aquí en Chapel Hill» dice. «Es un oasis de confort y alegría para mí».

Robinson creció en lo que describe como un hogar muy religioso; ambos de sus padres son protestantes anglicanos y activos en su comunidad de fe. Cuando cumplió 12 años, el pequeño Porter preguntó si podía dejar de ir a la iglesia y sus padres estuvieron de acuerdo. «De vez en cuando mi mamá me decía ‘¿Cómo vas con tu fe?’ Y yo hablaba al respecto», dice, mientras agrega que ambos de sus padres tienen la mente abierta y son «muy pinches buenas personas».
Con la navidad a unas cuantas semanas de distancia, el hermano mayor de Robinson llegó a casa desde San Francisco para unirse a Porter con sus dos hermanos mayores para una reunión familiar por la cual el músico no podría estar más feliz. «Mi relación con mis hermanos es casi extraña», explica. «Nunca hemos peleados, terminamos los enunciados del otro, pero no de una forma repulsiva. Hablamos acerca de las cosas que nos gustan y compartimos música mutuamente. Hay un alto énfasis en tener buen gusto en mi hogar y tenemos opiniones matizadas. Siempre estamos analizando todo se forma crítica».
Tanto como ama pasar tiempo cerca de su familia, existen algunas limitaciones en Chapel Hill. Por ejemplo, sólo hay un vuelo directo a Las Vegas desde el aeropuerto cercano de Raleigh-Durham. Y también existen problemas logísticos relacionados con la música.
«Es un poco difícil para grabar vocales para mí en ese lugar», dice. «Quiero que mi nueva música esté orientada hacia las vocales. No tengo un gran estudio en mi habitación».

Al regresar a casa este mes, Robinson dice que ha luchado con un pequeño bloqueo creativo. Mientras nadie esperaría un segundo lanzamiento pronto después de Worlds, dice que siente una presión interna por publicar música nueva. «Está ocurriendo definitivamente un ciclo de retroalimentación en mí en estos momentos. Estoy muy contento por salir de la casa hoy», se ríe. «Si pudiera activar una llave así como si nada, entonces sería algo que no me merezco. Siento que necesitas luchar un poco para que cualquier cosa sea buena». Toma un tono más relajado: «Pero so pudiera, creo que sería uno de los mejores artistas de la historia».
Para entender a Robinson, como un artista, se debe entender la magnitud del riesgo que tomó con Worlds. Luego de firmar con Astralwerks (después de una discutida guerra con otros sellos grandes), la expectativa en la industria por parte de muchos fans fue que Robinson podría hacer un grandiosos álbum crossover de EDM o al menos continuar con la fuerza del éxito que había disfrutado en los festivales y como residente en las Vegas. Mientras que las fechas agotadas durante su gira y un debut en el top 20 para su álbum Worlds ofrecen validación de que su camino indefinido fue en realidad el correcto, la métrica propia del éxito de Robinson se encuentra más arraigada en la aprobación de otros artistas y fans que él siente que lo entienden más actualmente que antes.
«El tipo de gente con la que creo que me puedo relacionar se encuentra actualmente en mi contra y mis fans parecen haber disfrutado el álbum», dice «La gente está entendiendo los momentos en los que puse mayor detalle».
«Siento que no tengo nada que proar en este momento, lo cual se siente bien. Sentí toda esta presión durante mucho tiempo, como si tuviera que ser entendido de mejor forma que antes. Pero actualmente, publiqué este álbum y sentí como si estuviera en un lugar en el que me siento muy feliz».
En la auténtica usanza de Porter Robinson, sin embargo, esos pensamientos felices no pasan desapercibidos. «Es como si le gustara mucho a la gente, ¿entonces habrá alguna especie de rebote?», plantea. «Ese es siempre mi proceso de pensamiento».

Al igual que con sus perspectiva evolutiva del «EDM», Robinson estás más cómodo que antes hablando acerca de su compromiso actual en Las Vegas, donde cuenta con una residencia mensual en Marquee y visita a su novia de larga distancia, que vive en la ciudad. Los esperan a un Robinson con un estilo como el de Worlds en las Vegas podrían decepcionarse, ya que el entrega sets más alineados con su estilo previo más electro.
«Hay una parte de mí que siente que debo justificar hacer algo así, pero la parte más real de mí piensa «a la mierda, ¡vamos», dice. «Me encanta ir a las Vegas. Voy a las Vegas y mi novia y yo programamos tres sorprendentes restaurantes para ir y tomamos té varias veces al día. Toco algún show y me pongo un poco borracho y mezclo de una manera en la que de otra forma no podría. Es muy genial».
Que los beneficios fiesteros de mezclar en la Ciudad del Pecado apenas se le hayan ocurrido a Robinson habla acerca de su ética laboral y la pasión por la música (más que la fama, fortuna y fiestear) que en verdad lo motivan. Mientras aún planea publicar material nuevo en los próximos meses, aún no ha decidido si este es el comienzo de una nueva sesión para un álbum (dice que se está inclinando por publicar algo más «ligero» antes de su segundo LP). Incluso mientras se encuentra algo torturado acerca de la velocidad de su productividad en este momento, emocionadamente habla acerca de todo lo que escucha en estos momentos (Jai Paul, Kyary Pamyu Pamyu, Jack Ü) y su misión para establecer más figuras dentro de su sonido.

«He persiguido esta idea de tener una marca distintiva en mi música», dice, un tema acerca del cual ha hablado antes. «Siento que eso existe en Worlds. ‘Sad Machine’, ‘Divinity’, ‘Flicker’ y los tres tracks que creo que tienen ese tipo de clímax son súper duros y van a 90 bpm. No conozco a nadie más que escriba música que suene así. Tengo algo que se siente como un sonido en este momento. Es algo que deseaba mucho».
«Parte de mi instinto me decía que tenía que llegar a casa e intentar escribir más música como esa y así fue como me atoré», explica. «Estoy tratando de encontrar nuevas formas para mantenerlo especial. No quiero ser redundante pero también quiero aprovechar la firma. Va a tomarme tiempo y tiene que lograrse un balance».

Mientras que no hay ningún álbum programado para 2014 por el momento, Robinson dice que regresará a los escenarios de los festivales (comenzó brevemente en Stereosonic de Australia este mes). Mientras que no todo se tratara de festivales de música dance, Robinson es fiel a su afiliación electrónica.
«¿Quién no está escuchando música electrónica de algún tipo en estos momentos? ¿Quién no escuchó el álbum de Rustie?» se pregunta. «La cosa más grande que haya hecho en el internet fue publicar en Twitter ‘música electrónica pro siempre’ y eso me dio más retweets que nada [2.1k]. Fue un mensaje súper simple pero es algo que siento que puedo respaldar en verdad. En realidad no me importa un carajo el rock, pero me encanta el hip-hop y amo con un una chingad a la música electrónica».
¿Quién podría expresarlo mejor?
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