Ana Carolina Lucena Dias. Fotos de Ezequiel Dias
Representados por sus padres, de gira los 365 días del año y cobrando 600 euros por sermones de dos horas, los niños predicadores son un gran negocio en Brasil. Cada evento es una maniobra de marketing finamente orquestada con pósters, portadas en revistas y anuncios en la radio. Si quieres que uno de ellos se plantee visitar tu parroquia tendrás que empalmar todo esto con un pedido mínimo de 150 DVD’s (coste total por encima de los 500 euros).
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Considerando que hay aproximadamente 15.000 parroquias evangelistas con unos 24 millones de miembros a lo largo de un país conocido por sus drogas, su violencia y su depravación general, Brasil es un gigantesco mercado potencial para vender “salvación”. Nosotros quedamos con tres de los más populares proselitistas de todo el país para ver qué pasa cuando alguien deja de ir al colegio para meterse a niño predicador brasileño.
Ana Carolina Lucena Dias, de 14 años
Vice: ¿Cuál fue la primera señal de que quizás te estaba pasando algo especial con Dios?
Ana: Cuando tenía tres años me puse muy enferma. En realidad no puedo recordar lo que pasó, pero mi mamá me dijo que dejé de respirar y que mi corazón dejó de latir durante un par de minutos. Entonces Dios envió un ángel a la Tierra que me rescató. Así que renací y empecé una nueva vida. Pocas semanas más tarde di mi primer sermón para compartir este milagro con otras personas porque quería ayudar a que ellos también encontrasen a Dios.
¿Crees que tu relación con Dios es diferente de la de los demás cristianos?
Es un poco complicado. En la Biblia hay personas a las que se les llama “los elegidos”. Por ejemplo, Sansón fue “elegido” por un profeta para ser la voz de Dios en la Tierra. Estoy bastante segura de ser también uno de estos “elegidos”. Todo el mundo reconoce al Espíritu Santo y ve que soy diferente de los otros niños porque soy una médium y Dios habla a través de mí.
Así que, de algún modo, ¿estoy hablando ahora mismo con Dios?
No. Sólo puedes oír la verdadera voz de Dios cuando rezo.
¿Tienes algún tipo de preparación religiosa?
Mis padres no se podían permitir enviarme a la escuela. Crecí en las favelas más pobres. Estudié la Biblia porque es el libro con más fuerza del mundo y porque puedes encontrar las respuestas a todo en las palabras de Dios. Además de eso, mis padres me enseñaron cómo ser buena.
¿Qué papel tienen tus padres en tu vida?
Son más que un padre y una madre para mí: son amigos, pastores y discípulos. Diría que ellos llenan todos los huecos de la vida porque siempre están ahí. Estoy segura de que Dios les envió para ayudarme.
¿Qué haces cuando no estás predicando la palabra de Dios? ¿Disfrutas con las mismas cosas que el resto de chicas de tu edad?
La Biblia dice que no necesito tener tiempo libre porque soy la sirvienta de Dios todo el tiempo y que eso es una bendición. Podrás descansar cuando estés bendecida y estarás bendecida cuando te mueras. Así que continuaré sirviendo a Dios mientras esté sobre la Tierra.
Pero, ¿a veces no echas de menos a tus amigos?
Estoy con gente de mi edad en la escuela, pero mientras tenga a mis padres y a Dios no necesito nada más en la vida.
Ni siquiera un novio. Lo cojo.
No. Pertenezco a Dios.
¿Qué tipo de trabajo te gustaría tener cuando seas mayor?
Quiero llegar a ser juez federal y espero tener suficiente tiempo libre para salir a las calles y entrar en las favelas para explicar la palabra de Dios a la gente. Espero que Dios esté en mi vida todo el tiempo. Y que sea tan intenso como ahora.
Matheus Moraes, de 11 años
Vice: ¿Pasó algo especialmente religioso con tu nacimiento?
Matheus: Nací en Río el 18 de mayo de 1998, después de una promesa. Dios envió un profeta a la Tierra que le dijo a mi mamá que se quedaría embarazada muy pronto y que el bebé que iba a dar a luz tendría un don muy especial. Sería un hijo de Dios.
¿Le prestó alguna atención especial a esta profecía?
De primeras no se lo creyó, porque no había sido capaz de quedarse embarazada en toda su vida. Pero me dio a luz nueve meses después de que el profeta apareciese.
¿Y qué pasó entonces?
En noviembre de ese año yo estaba muy malo. Mis pulmones tenían un virus y yo tenía serios problemas y casi me muero. Esto me recordó a Dios y su hijo perdido y la profecía y él envió otra vez al profeta para salvarme.
¿A qué edad empezaste a predicar?
Oficialmente, empecé a predicar en 2003. Mis padres me dijeron que murmuraba frases de la Biblia cuando era un bebé, aunque no sabía ni leer. Me pasé la mayor parte de mi infancia en la iglesia y estuve muy cercano al pastor. Un día me preguntó si querría dar sermones y así empecé a caminar por la senda de Dios. En 2006 di como 250 sermones por todo el país.
¿Ha ocurrido algo parecido a un milagro durante alguno de estos sermones?
Cuando rezo, la gente encuentra a Dios y una fe fuerte en él puede cambiar una vida entera. Recuerdo a una mujer que vino a mí y que no podía ni caminar ni moverse. Recé con ella y di sermones y después de siete días encontró la iluminación y la paz.
¿Tienes muchos fans?
Normalmente trato de ir a tantas ciudades como pueda. Cada vez que vuelvo a una ciudad siempre hay gente con carteles y pósters. También me piden autógrafos y me traen regalos. La mayoría de ellos me compra DVD’s y eso es muy bueno porque así gano un poco de dinero para mis padres. No tengo que preocuparme por la comida o por la ropa. Además, gasto un montón de dinero en ir a las favelas y darle pan y agua a la gente de allí.
Suena como si realmente estuvieses dedicado a una causa superior.
Mis padres y Dios han estado siempre ahí para ayudarme. Amo lo que hago y me encanta ver a las masas tocadas por la palabra de Dios. Mi objetivo en la vida es ganar tanta gente como me sea posible para el Reino de los Cielos. No quiero asustarme por todas las cosas malas que están ocurriendo en el mundo.
Alex Silva, de 15 años
Vice: Por favor, cuéntanos la historia de tu nacimiento.
Alex: Soy el hijo de una profecía. Cuando mi mamá se quedó embarazada, llegó un profeta y le dijo que yo iba a ser un instrumento en las manos de Dios. Aquí en Brasil tenemos una fe muy fuerte en profecías como esa.
Así que llevas ya un tiempo metido en esto.
He estado predicando desde que tenía nueve años.
¿Cómo te preparas para un sermón?
Cada predicador tiene su propio ritual. Lo primero es no hacer nada que me estrese. Lo segundo es leer un pasaje concreto de la Biblia del que quiera hablar. Lo tercero es leer libros religiosos en general para saber más sobre el tema y predicar mejor y lo cuarto es pensar mucho sobre todo lo que leo. Además, siempre intento descansar bien antes de un sermón: rezo y ayuno para ver al Espíritu Santo.
¿Hay en Brasil algún tipo de programa especial de entrenamiento para niños predicadores?
Nunca he tenido la oportunidad de dar clases de religión. Mi retórica, mi manera de predicar y mi creatividad vienen de Dios. Tengo mi propia motivación, que es más importante que una clase.
Pero el rollo es que todos empiezan de la misma manera. ¿Cuándo empiezan a aparecer los milagros?
Necesitas estar ungido para hacer milagros y curaciones y traer a la gente a la vida. Necesitas ganar almas para el Reino de Dios.
¿Has visto algún milagro?
Sí, he visto muchos.
¿Qué papel desempeñan tus padres?
Mi mamá siempre fue una amiga, una compañera, una ayuda y un refugio seguro. Ella es el apoyo de mi creación. Me ayuda con todo lo que hago, me apoya y reza dondequiera que yo rece para que Dios me bendiga.
Háblanos de tus propias oraciones.
Cuando rezo, le hablo a Dios. Cuando rezo, estoy en una paz total y el Espíritu Santo viene a mí para que mi alma encuentre la paz con Dios. Si me preguntas cuánto rezo, debo decir que no suelo rezar más de cinco minutos seguidos, pero nunca pasan más de cinco minutos sin rezar. El secreto es que siempre tienes que hablarle a Dios. No importa cuánto lo hagas sino cómo lo hagas.
¿Y cuando no estás rezando ni predicando? ¿Qué haces entonces?
Esto parece la parte divertida de la entrevista. Cuando no le rezo a Dios veo la tele. A veces leo libros o juego a la videoconsola. Hace poco empecé a practicar fútbol y tenis con mi amigo Waldir. Él se ha convertido en mi profesor de tenis, pero para ser realmente sincero he de decir que me gusta mucho más el fútbol. No soy tan diferente respecto a los otros chicos de mi edad. Sólo soy precoz en lo que concierne a mi don.
¿Tienes novia?
¿Cómo te puedes atrever a preguntar eso? Por supuesto que no.
¿Estás nervioso antes de subir al escenario a predicar?
Al principio me ponía muy nervioso. No por la gente sino por la responsabilidad espiritual: soy una ventana abierta a la voz de Dios en la Tierra.
¿Cuál fue el mejor momento de tu vida?
He visto muchos milagros en la vida de otras personas porque encontraron a Dios. Me crié en un ambiente muy pobre y Dios cambió mi vida entera. Bajó a verme y me dio este don para que difundiese mi palabra. Me he convertido en alguien muy popular en todo Brasil, incluso en otros países. Mi corazón se llena de calor cada vez que veo a alguien llorando porque está muy tocado por mis palabras.
Tus DVD’s están entre los más vendidos. Supongo que el dinero será mucho.
Se venden muchos de mis DVD’s, pero los tipos que ganan más dinero son los que lo piratean. También predico mucho por todo el país. Gano mucho dinero, pero tienes que entender que los costes de lo que hago también son muy altos.
¿Ah, sí? Explícanoslo un poco, por favor.
Para cada sermón que doy en público me compro un traje nuevo. Compro muchos libros religiosos. Tengo que pagar mi educación y mi comida. Además, Waldir y yo intentamos ayudar a los chicos que realmente lo necesitan porque no reciben nada del Estado o de la Iglesia. En las favelas, en Navidad y en Semana Santa, les damos regalos. Intentamos ayudar a los más pobres.
¿Cuál es tu objetivo en la vida?
Ésa es una pregunta muy buena. Vivimos en un mundo materialista y lleno de pesimismo. La gente sólo vive para trabajar, conseguir comida y conseguir comida para trabajar más. Así es el mundo ahora mismo. Quiero llevar amor a la gente. Quiero liberar las mentes de la gente. Quiero cambiar el mundo.
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