BOICOT A SAN VALENTÍN

Todo acerca de este día es una gran mentira, incluso su supuesto origen histórico. Dicen que el tal Valentín fue sacrificado por la noble hazaña de casar a las parejas enamoradas y oponerse al Emperador Claudio II. Aunque si miramos a los romanos en retrospectiva (podemos tener una idea básica con sólo ver la serie Roma) la verdad que el romance no era una parte de sus vidas, aunque el sexo si, y mucho.

La realidad es que la Iglesia cambio la fiesta pagana de la Lupercalia ­ donde sacrificaban lobos y la gente follaba- por este invento de San Valentín. Las fechas eran casi las mismas, pero el fin muy diferente. A partir de este momento se le da el puntapié inicial al amor histérico y egocéntrico que caracterizo al medioevo y llega hasta nuestros días como símbolo de romance: una mujer inaccesible y caprichosa a quien hay que ganarse a fuerza de competencias y regalos. Pues bien, en estos días en que los Centros comerciales y tiendas proclaman al amor en forma de corazón de peluche con inscripciones de letras de Bisbal, propongo lo siguiente: Boicotear al Día de San Valentín!
Razones tengo de sobra, y no son las mismas que impulsan a los musulmanes o hindúes a boicotearlo. Para empezar, este bendito día aterroriza a un gran número de hombres en este planeta. El gastar dinero para aplacar el consumismo de las mujeres cuya ecuación es buen regalo = amor, no regalo o regalo humilde = no amor les causa una sensación de desazón que los empuja a buscar cualquier cutrería con tal de salirse del brete. Por si no lo saben, típica charla de mujeres en dicha fecha es comparar regalos, Dios salve a quien tenga una novia cuya mejor amiga recibió una cena de lujo mientras tu sólo le compraste una tarjeta!
Otro asunto sórdido de este día son las mujeres que en plan prostituta canjean regalos o buena cena por sexo con su «amado»; ni hablar de los regalos tipo lencería erótica roja y calzones con corazones (¿qué tipo de hombre se humilla a tal punto?).
Así como hay razones para el boicot desde aquellos que están en pareja, cuantas más razones tienen los que por una de esas cosas de la vida no lo están! Las rosas en cada esquina, la melosidad hasta el hartazgo de revistas y periódicos donde en un alarde de promiscuidad, múltiples parejas envían sus fotos intercambiando fluidos bucales, pueden causar la depresión en el más estoico.

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¿Quien no recuerda con desazón la problemática que causaban en épocas escolares las «tarjetas de San Valentín» que siempre partían desde o hacia la persona equivocada?
Por todo lo mencionado, proponemos boicotear la celebración más cutre de todas. Al fin y al cabo, ¿quién mierda quiere unas flores que no duran ni tres días?

CECILIA HERNANDO-DOLDAN

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