El pánico cundió ayer en las redes sociales, a raíz del anuncio de que el Nasti, la popular sala de Madrid, cerraba definitivamente sus puertas. Esta mañana, en las oficinas de VICE, una revista subida de tono y transgresora acusada en ocasiones de hipster, gran parte del staff seguía todavía en shock. «Simplemente no puedo creerlo», declaraba Iván Parlorio, del departamento de producción. «Fue entre esas paredes donde me convertí en un hombretón. Estoy destrozado».
De acuerdo con la noticia, que ocupó páginas de la prensa nacional como el periódico El País, la decisión de cerrar el club responde a los continuos “cambios de aforo, ley antitabaco, policía, subida de impuestos». El comunicado oficial daba las gracias a sus incondicionales y empleaba un símil de videojuego: “jugar a vivir en Madrid cada vez es más difícil, las pantallas que tenemos que pasar para para seguir adelante cada vez son más complicadas -hay muchos malos- .y al final nos hemos quedado sin vidas”:
Sin embargo, no todo el mundo está convencido con la explicación de los propietarios. Gonzalo Pastor, responsable de cuentas, tiene sus propias teorías relativas al cierre. «Es decir, tienes que hacer preguntas, ¿no? Yo el viernes vi la peli de The Conjuring y, sinceramente, no descarto que Satán esté detrás de todo esto». Pastor ha pasado las últimas 24 horas frente a la puerta del Nasti con la única compañía de un chino ofreciéndole latas todo el rato. “Tengo esperanzas de que sea un falso rumor”, nos confesó apesadumbrado mientras sorbía una cerveza.
Iago Fernández, responsable de editorial de VICE en Madrid, llorando sobre un hombro.
Todavía es demasiado pronto para conocer los efectos a largo plazo que este acontecimiento tendrá en la chavalada de Madrid. En el momento de redactar esta pieza, la confusión y consternación eran las emociones predominantes, pero también había indicios de un emergente ‘blitz spirit’. Los jefes de VICE están tratando de ser comprensivos ante este difícil momento: “Hemos enviado a Carlino (un empleado de funciones inciertas) al Toma Café para que nos traiga cortados dobles a todo el equipo».
El impacto de este hecho ha cobrado dimensiones internacionales. Una fotógrafa finlandesa y residente en Madrid ha llegado a afirmar, sin ningún tipo de tapujo, que ya no le importa abandonar la ciudad y regresar a su país. “He pasado más tiempo esperando en la cola de la calle San Vicente Ferrer que trabajando”. Y añade: «cuando abran Eurovegas volveré». Suceda lo que suceda a partir de ahora, está claro que este es el mayor problema que afronta Madrid ahora mismo. Algunas de las chicas que trabajan en VICE se preguntan: «¿Cómo vamos a follar ahora? ¿Ho-la?».
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