CUATRO PREGUNTAS A MATTHEW BOWER, DE SKULLFLOWER

Pues eso, unas palabrejas cazadas al vuelo con un tipo que, decididamente, no es el típico pavo que toca en un grupo, pero que al mismo tiempo es un grupo en sí mismo. Bueno, algo así. Matthew Bower lleva desde los primeros 80 haciendo música bajo el nombre de Skullflower y bajo el de una larga ristra de alias de quita y pon; entre ellos, los de Hototogisu, Sunroof! y Double Leopards. Tiene un buen montón más, pero hacer un listado exhaustivo carece de sentido. Bower encara cada proyecto con un enfoque diferente, pero dan igual los sonidos que emplee y cómo construya sus temas, porque el resultado siempre es inusual y potente. Que sí, tío. Somos bastante fans de este hombre, así que se nos ocurrió acercarnos a saludar, preguntarle qué tal le iba… Ese tipo de cosas.

Vice: Matthew, ¿podrías decirle a los no iniciados qué sale por los altavoces en uno de tus conciertos?

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Matthew Bower: Un ruido enorme que lo engulle todo. Un muro de ruido. Una catarata de ruido.

Has hecho música con distintas configuraciones de músicos y con un montón de alias, pero a pesar de la gente que llega y se va y de los períodos de inactividad, Skullflower, como grupo y como concepto, da la impresión de ser bastante estable. ¿Crees que, de todos tus proyectos, es lo más parecido a una especie de «Matther Bower Band»?

No sé si se trata del más personal. Creo que lo que intento hacer de él es una toma de postura frente al mundo. Skullflower es una declaración de principios.

La escena ruidista tiende a ser bastante insular, en el sentido de que a los conciertos van siempre las mismas personas, la misma gente que se pelea entre sí por hacerse con un ejemplar original de una cassette de tirada limitada a tres copias. ¿Te parece que esta inaccesibilidad ayuda a que los que compran un disco tuyo o van a uno de tus conciertos sean aquellos que realmente lo van a saber apreciar? ¿O tu ambición secreta es que tus jams ruidistas lleguen a sonar en la radio y lleguen a todo tipo de público?

La gente, en su mayoría, no está interesada en este tipo de música. ¿Por qué habría que obligar a nadie a escucharla si no la quiere o no le gusta? Yo quiero oyentes, no víctimas. Gracias a Internet, ahora se pueden escuchar todo tipo de cosas. La gente puede decidir lo que quiere y lo que no. No quisiera parecer elitista, pero la verdad es que no me interesa tener un público decantado hacia los productos de entretenimiento debatiendo lo que hago o dejo de hacer.

Tu fondo de catálogo conforma un cuerpo de trabajo bastante impresionante. ¿Qué te impulsa a seguir levantándote por las mañanas y hacer ruido todo el día?

A menudo me siento fatigado y harto, pero la música es una ciencia inexacta, como la cocina y la alquimia: vas introduciendo ingredientes sin saber con exactitud lo que saldrá de ahí. La música es la única lotería o juego de azar al que juego conscientemente. Y aún me encanta hacerlo.

JAMES KNIGHT

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