Presentado por Nike Futbol: Dentro de la Cancha Chica es una serie editorial que analiza cómo el futbol en canchas compactas alrededor de Latinoamérica sigue influyendo en el desarrollo del deporte de este lado del mundo, de cara a la Copa América 2015.
Buenos Aires, ampliamente considerada una de las ciudades más vibrantes de Latinoamérica, revienta de cultura y pasión. Es el lugar en donde nació el tango, además de contar con la concentración más alta de teatros en el mundo. Sin embargo, los niveles más altos de pasión y drama en esta ciudad se encuentran reservados para una cosa solamente: el fútbol.
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Argentina se destaca en el fútbol; el deporte sigue siendo una parte integral de la identidad de su nación y sus ciudadanos rara vez discuten sobre el juego con ligereza. Su actitud seria hacia el juego ha sido premiada con unos impresionantes 25 títulos internacionales, y hoy, el país es exportador del mayor número de jugadores de fútbol profesional que ningún otro en el mundo.
Se cree que la capital argentina es sede de más canchas de fútbol que ningún otra metrópolis, y el nivel ferviente de orgullo de esta ciudad por el juego es notorio. A la vuelta de cada esquina, banderas, estandartes, calcomanías y tatuajes proclaman afiliaciones futbolísticas. En algunas zonas como La Boca, casas enteras, y hasta calles, están pintadas de pies a cabeza con los colores del club. La ciudad está ordenadamente dividida en áreas de fanáticos – cada vecindario igual de comprometido con su equipo que el otro. Pablo Varela, del Centro Galicia nos lo pone en contexto:
En Argentina, vivimos por el fútbol. Es igual en cualquier parte de la ciudad, en cualquier estadio. Cuando no estamos viendo jugar a nuestro equipo, estamos jugando; en la plaza, en la calle, en nuestro club local – el fútbol está en todas partes, en Buenos Aires.
De momento, 10 de los clubes «top» de Argentina vienen de la Gran Buenos Aires. Un sinnúmero de otros equipos de ligas menores también tienen sede en la ciudad, lo que significa que las rivalidades coinciden constantemente. Sin embargo, el fútbol también es motivo de unión en la ciudad. Así lo explica Edgardo Bauza, entrenador del San Lorenzo de Almagro:
Tanto hombres como mujeres comparten la pasión por el fútbol – los jóvenes, los viejos – todos. Aquí, es una verdadera pasión; no es fácil encontrar esta pasión en otras ciudades o países. Aquí, la gente vive por el fútbol.

Cuando el fútbol llegó a Buenos Aires en la última mitad del siglo 19, no tardó mucho en convertirse en el mastodonte que es ahora. La abundancia de potreros de la región, en ese tiempo, significaba que los residentes podían fácilmente crear canchas de tamaño completo, y la naturaleza simple del juego rápidamente capturó corazones.
Hoy en día, el espacio en Buenos Aires se ha vuelto limitado. El crecimiento de la ciudad ha ocupado muchas canchas de tamaño completo en las últimas décadas. El fútbol de cancha chica provee a los locales de su dosis de fútbol, desde las calles, parques y clubes de la ciudad. Bauza valora la presencia de las canchas chicas:
Aquí, el fútbol 5 tiene mucha tradición para gente de todas las edades, para alguien de 5 años hasta para ligas profesionales. El fútbol de cancha chica es muy útil para el desarrollo de un jugador. No creo que los niños estén listos para una cancha de tamaño profesional hasta que tengan al menos 10 u 11 años, por lo que la cancha chica es el ambiente ideal para que aprendan lo básico también.
En particular, los clubes deportivos de barrio poseen ricas historias sociales y futbolísticas, además de jugar un papel integral en las comunidades locales. Estos clubes mantienen a los niños lejos de distracciones y el aislamiento, permitiéndoles jugar y desarrollarse en un lugar seguro – en donde la familia y los amigos se pueden congregar. Estas son las guarderías del fútbol en donde crecen las estrellas del mañana. Jóvenes futbolistas pueden jugar por el amor al juego, probar y cometer errores sin tanto escrutinio. No es que el juego sea casual de ningún modo – sigue llevándose a los límites – pero sólo porque tienen la libertad de tomar riesgos muchos más grandes.

El Club Estrella de Maldonado, localizado en el corazón de Palermo, Buenos Aires, fue fundado el 9 de Julio de 1934. El homónimo del club, el Río Maldonado, alguna vez corrió detrás del club, aunque hoy en día se encuentre confinado a un oleoducto debajo de él, sobre la Avenida Juan B. Justo.
Hace muchas décadas, el tango ayudó a posicionar al Estrella como un reconocido club; grandes músicos tocaron ahí alguna vez. Un antiguo piano vertical metido detrás de la vitrina de trofeos es un recordatorio constante de los orígenes del club. Sin embargo, a lo largo de la mejor parte de su historia de 81 años, su reputación ha sido por el fútbol – en específico, de cancha chica – y varios jugadores famosos han representado al club o jugado ahí a través de los años.
El día de hoy, el club cuenta con dos canchas chicas, una cubierta y una en exterior – ambas de concreto y pintadas de azul y blanco. Más de 400 niños desde los 3 hasta los 18 años de edad juegan fútbol actualmente en el Estrella. Luciano Gargiulo, defensa de la escuadra sub-18 del Estrella de Maldonado habla sobre la cultura del club:
Este club es como mi segundo hogar. De hecho, estoy aquí más que en casa. Cuando represento al club ante otros equipos, juego por la camiseta, juego con mi corazón y dejo todo en la cancha. Nuestro equipo se compone de amigos, que viven cerca. Jugamos con pasión y jugamos uno para el otro. Si se comete un error, lo dejamos en la cancha. No es nada personal una vez que termina el juego.

Estrella produce jugadores que juegan el uno para el otro. Su juego competitivo expone disciplina con destellos de estilo – los jugadores aprecian los momentos de creatividad, pero solamente cuando son necesarios.
La habilidad técnica se combina con determinación tenaz y ajetreo incesante – una actitud implacable convierte a un partido en algo ardiente. Para los jugadores, perder no es una opción. Las plataformas de redes sociales y el amplio público con el escrutinio que trae aparejado alimentan esta mentalidad ganadora.
Fabían Castro, Director de Fútbol para el Estrella de Maldonado habla sobre la visión del Estrella en torno al éxito:
Cuando terminas un partido de fútbol y llegas a casa, lo primero que te preguntan tus padres es ‘¿Cómo te fue?’ No te preguntan, ‘¿Te divertiste?’ Porque el ‘¿Cómo te fue?’ implica que ganar es bueno, perder es malo. Eso está absolutamente arraigado. Yo relaciono el éxito con resultados.

En Argentina, a los líderes fuertes se les tiene en más estima que a los goleadores absolutos. La gente admira a aquellos que guían con su ejemplo, a los que inspiran a sus compañeros, a aquellos que traen el corazón en la mano y a quienes permanecen desafiantes de cara a la adversidad.
El líder que organiza, juega con convicción y es leal a su club y a sus seguidores tiene su lugar en la cima del árbol futbolístico, ya que representa al equipo y a los fans. Puede que técnicamente no sea el mejor jugador, pero ha sido elegido para tomar la responsabilidad de lo que sucede en la cancha. Mientras que en otras naciones muchos niños aspiran a convertirse en la imagen de un equipo, aquí los jugadores simplemente quieren ser el capitán y ganarse el respeto que trae consigo este título. Nicolás Galella, mediocampista de Estrella de Maldonado lo refleja con claridad:
Quiero la pelota, quiero organizar y quiero ayudar al equipo a tener éxito. Soy el capitán en la cancha. Como capitán, tenés que confiar en tus compañeros y en el entrenador; si no confías en un compañero, lo hundís. Siempre confía en sus cualidades; sin importar lo que venga, siempre estaremos juntos
La filosofía de que cada equipo es más grande que la suma de sus partes forma las raíces de la cultura de fútbol en Buenos Aires. En consonancia con la tradición, cada generación escribe un nuevo capítulo para establecer esto aún más.
Esta es una ciudad acostumbrada a ganar, y la opinión general es que la próxima gran victoria está a la vuelta de la esquina. Fabián Castro concluye:
El fútbol en Argentina se encuentra en un buen momento – quizás uno de los mejores de la historia. Basta con ver el número de jugadores increíbles que tenemos, y que vienen más año tras año. Lo único que hace falta es un gran título internacional para sellar esta época. Eso sería magnífico para nosotros, especialmente para los jóvenes de hoy en día.
Conoce más de esta cultura del juego en cancha chica en el sitio de Nike Futbol.
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