¿El final de los flashmobs?

Aunque señalar la obviedad está muy mal visto, resulta muy divertido. Estos últimos años, los flashmobs han sido un blanco fácil para nosotros y para cualquiera con cerebro y/o sentido de la dignidad. A fin de cuentas, los inventó Bill Wasik en su Harper’s Magazine como una manera de satirizar la conformidad de los hipsters. ¿Te sorprende que nos riamos?

A favor de la idea de Wasik tiene que les puso a huevo a todos los blogueros cínicos un desfile interminable de gilipollas que acuden en masa a un anuncio por teléfono móvil. En contra tiene que reveló el alto número de idiotas infantilizados con los que tienes que compartir el planeta. Vale, reconozco que el flashmobbing lleva un camino parecido al del happy slapping y las fiestas skins, y todo gracias a los disturbios acontecidos en Inglaterra a principios de mes.

Videos by VICE

Después de todo, ¿qué son los disturbios sino una gran serie viciosa de flashmobs? Es cierto, los chavales no azuzaban el malestar general de la comunidad bailando Abba en Liverpool Street Station frente a un T-Mobile. Lo hacían prendiéndoles fuego a los autobuses. Pero esto es sólo semántica, al final todo es lo mismo.

Tras la gracieta de los incendios de Croydon, ¿seguirán pareciendo los flashmobs algo inocente y tan divertido? Como le ocurrió a la imagen pública de la comunidad musulmana en 2005, esos días cualquier torrente de adolescentes inundando un centro comercial fue recibido con tiendas chapadas y cañones de agua. La línea se ha vuelto difusa, con la policía en Essex cargando contra un hombre que pretendía organizar un flashmob para una guerra de agua porque sospechaban que planeaba usarla como tapadera para crear disturbios. Una teoría que puede sonar tanto a maníaco paranoico como a muy probable, dependiendo del bando en el que estés.

Imagino que incluso el flashmobber más insultantemente apasionado y cursi se replanteará la idea de montar uno de esos eventos de mierda ahora que hasta los chavales que fracasan en su intento de montar disturbios les encasquetan una condena de cuatro años de cárcel. Del mismo modo, los policías, ya sean hombres o mujeres, nunca han sido muy tolerantes con las travesuras infantiles sociales, y lo único que consiguieron los disturbios del mes pasado fue acabar un poco más con su paciencia.

Quizás deberíamos poner un pie en América, que va siempre por delante cuando hablamos de pánico moral. Incluso en los Estados Unidos, “los flasmob de robos” son una tendencia bien conocida.

Así que en aras del optimismo, aquí os dejamos unas cuantas de las facetas más miserables de los flashmobs, a los que, con suerte, diremos adiós dentro de poco.

PEDIR AYUDAS SOCIALES PARA ADOLESCENTES INCAPACITADOS

EL ARTISTA MÁS ESPANTOSO DEL PLANETA

UNA SERIE DE CRETINOS INSENTATOS DIVIRTIÉNDOSE Y EMBORRACHÁNDOSE TODO EL SANTO DÍA

IDIOTAS INOCENTES METIDOS EN ALGO MÁS MALÉFICO DE LO QUE PODRÍAN IMAGINAR

GENTE A LA QUE LOS ZOMBIS AÚN LES PARECEN INTERESANTES/DIVERTIDOS

EVENTOS QUE SABES QUE TE QUIEREN VENDER ALGO, PERO NOS ABES QUÉ

Nunca había dicho nada hasta ahora, pero uno de mis mayores miedos es que los ciudadanos del futuro vuelvan la vista hacia mi generación y consideren que los flashmobbers fueron una rama del activismo social parecida a La Rosa Blanca o involucrada en la Zemla Intifada. Me conformo con creer que los disturbios recientes sirven para prevenir al futuro de lo que podría llegar a ser un enorme y trágico error.

Thank for your puchase!
You have successfully purchased.