EL ÍDOLO AHORA SE LLAMA AMADOR

Sentarte a comer un helado con Adanowsky podría hacerme sentir afeminado si no fuera porque sucumbo ante el cono de almendras y las tardes de pláticas choras interesantes sobre la inmensidad del universo, expansión mental, nueva música, nenas desnudas y bohemia por el estilo -hmm sigue sonando afeminado-. En fin, ahora que murió El Ídolo, Adanowsky resurge cual ave fenix californiana bajo el astuto personaje de “Amador”, un playboy retirado que anhela la magia del amor pleno y canta folk místico-espiritual escondido bajo palabras profundas e historias de amores perdidos, tratando de reconfortar su alma y la de un público que necesita encontrar de vuelta el camino a la ilusión. Además, me contó sobre sus “honguitos” ocasionales y la postura de su alma ante el concepto de punk.

Vice: Me intriga todo tu acto de El ídolo. ¿Cómo puedes afirmar tú mismo ser el ídolo?
Adanowsky: Era para provocar. Tenía ganas de enervar a la gente, que me digan pretencioso, cosas así. Me divertía. Esa era la meta de ese personaje. Pero también era algo muy personal. Hablaba sobre cosas muy personales. Sólo que, como soy muy púdico, entonces utilicé un personaje para hablar de eso. En realidad, son cosas que he vivido completamente.

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¿Cuál era la función de El Ídolo para ti?
Tenía ganas de bailar, de besar a las muchachas, de divertirme en el escenario. Entonces, El Ídolo era perfecto. Ahora estoy buscando algo mucho más profundo. Estoy buscando algo que tiene que ver con el corazón. Antes estaba totalmente situado en el sexo. El Ídolo era totalmente sexual. Este nuevo personaje es emocional.

¿Cómo se llama?
Amador.

¿Y el concepto?
Es un romántico oscuro, místico-espiritual, obsesionado por el amor. Entonces, canta canciones de amor. Salió de El Ídolo, paró de sufrir, y ahora está buscando la luz. Va hacia algo positivo. Está abriéndose como una flor.

¿Y la música? ¿Continúas con el mismo género?
No, cambié totalmente. Tomé un riesgo muy fuerte en hacer algo completamente diferente del primero. Son canciones folk setenteras.

¿Como América?
Muy californiano, estilo Crosby, Stills & Nash, y, de hoy, se asemeja a The Fleet Foxes o Devendra Banhart. Me acerqué mucho a ese espíritu. Me fui a lo místico realmente.

¿De qué manera?
Dije: “Okey, voy a decir cosas muy sinceras, muy directas. Voy a hablar de amor puro”. Y tenía vergüenza, pero dije: “¿Qué importa? Voy a abrirme el corazón y decir lo que tengo adentro”. Y lo hice. Y la manera de cantar cambió también. En el segundo disco, ya no canto con la voz grave; canto con voz más aguda. Exploré los agudos. Me fui hacia arriba, ¿ves? Traté de empujar el personaje hacia arriba.

¿Continúa tocando contigo una banda?
También tomé otro riesgo y he tocado todos los instrumentos yo mismo en este disco con el baterista de los Gush.

¿Dónde lo grabaste?
Lo grabé en París y lo mezclé en Los Ángeles. Lo producimos con Rob, de Phoenix. Y Noah Georgeson, que es el productor de Devendra Banhart, lo mezcló. También ha mezclado a Little Joy y Adam Green. Es muy bueno. Tiene una barba así [y marca una distancia de medio metro con las manos]; es buenísima.

¿Te recluiste para encontrar tu espiritualidad?
Completamente. Amador salió después de una historia de amor. Estaba viviendo con una mujer. Viví con ella cuatro años, y, de repente, se fue a Berlín. Desapareció un poco. No volvía, no volvía y no volvía. Y yo estaba ahí solo en mi casa esperando, y a veces no me llamaba, a veces me llamaba. Ya no daba más. Entonces, me dije: “Voy a utilizar esa soledad para hacer un nuevo disco”. Me puse a escribir bajo los techos de París con el sol que llegaba en verano. Sentía que algo estaba cambiando en mí, que ella y yo ya no nos correspondíamos más. Yo había pasado a otra etapa. Me había limpiado completamente en esa época. Había parado de beber, no fumaba, no me drogaba, nada. Superpuro, supersano. Y entonces me metí de fondo en esto, en un disco completamente solar. Pero no pude impedir meter un poco de oscuridad. Es que está en mí. Sería un mentiroso si sólo hablara de amor puro y eso. Sería un mentiroso porque el ser humano no es eso.

Amador es, entonces, más tú. ¿Estás alcanzando ese punto de expresión?
Sí, estoy alcanzando ese punto de expresión personal, pero no soltaré los personajes. Es lo que justamente me permite cambiar de estilo de disco en disco y no estar prisionero.

¿Tendrás presentaciones con este disco?
Ya he hecho algunos conciertos secretos en París. Como son baladas, tenía miedo a que desapareciera el rock. Entonces, lo que hice es… agregué un guitarrista más para que sean mucho más fuertes las guitarras en el escenario y que no pierda el lado rock. Y también agregué teclado, agregué más instrumentos.

Ahora que me comentas que buscas tu lado más sentimental, ¿cantarás canciones más románticas, más tranquilas?
Pero no cursis. No quise caer en lo cursi. ¡Jamás! No quiero ser Luis Miguel, ¿ves? Son románticas profundas.

Creo que es algo que hace falta.
Sí. No digo que yo vengo a salvar al música porque sería pretencioso, pero, oyendo la música en varios países, escucho las letras, y hablan de que “Tú me dejaste” o, si no, de “Me estoy paseando por la calle, y este hombre me saludó”, cosas así de “¡¿Qué te importa?!”. No es profundo. Entonces, ¡mierda! Falta un poco de misticismo, espiritualidad. México es un país totalmente espiritual, y la gente lo está perdiendo. Es una pena.
Entonces, yo quiero un poco utilizar esta magia mexicana y la puse en esas canciones. Este disco es muy mexicano, es un disco entre americano, mexicano. Vas a ver. Y sale el 22 de junio.

Un buen número de músicos está optando por la tecnología en la música. Tú decidiste irte por el folk. ¿Qué tan psicodélico te pusiste? ¿Qué sonidos extraños incluiste?
La cosa es que hoy todo el mundo trata de poner cosas originales para no hacer cosas que ya se han escuchado, pero es un error a veces porque se alejan de la simplicidad. A mí me gusta lo simple: agarrar un piano, una guitarra, una batería con un bajo y hacer una canción y ya dejarte de pequeños sonidos y todo. Yo quiero oír música, gente que toca. Yo, cuando escucho eso en un disco, es lo que realmente me gusta. Las máquinas no son humanos. Los humanos las dirigen. Digo, es maravilloso. Me gusta la música electrónica también, pero no quería hacer algo complejo; al contrario: quería canciones.

Hablando de cosas humanas, ¿qué tan normal ha sido ser hijo de quien eres?
Bueno, una educación bastante rara. Muy rara. Era raro. Me sentía como un mutante. Mis hermanos, cuando eran más jóvenes, cuando tenían 15 años, eran unos peleoneros de la calle. Dejaron la escuela, se hicieron bandidos. Se pasaban atacando a la gente, robando gente, metiéndose a las casas y robándolas. Y después se transformaron y empezaron a hacer teatro y a trabajar espiritualmente. Han progresado mucho. Yo hubiera podido ser un drogadicto, un alcohólico, si mi hermano no se hubiera muerto de eso cuando tenía 15 años. Mi madre también bebe. Yo creo que me traumaticé un poco y soy bastante sano.

En esta nueva conexión que deseas establecer con el universo, obviamente la naturaleza provee de algunas puertas sensoriales, como los hongos.
A veces me tomo un honguito por ahí, pero muy pocas veces porque el peligro es tomar una droga, hacer una experiencia para abrir algo y luego volverte prisionero de esa droga y tratar de explorar lo mismo con eso. Cuando la has probado una vez, fuerte, ya tienes la base para, con tu propia realidad, revivir eso. Tú lo has vivido; entonces, tú puedes abrir la puerta. Pero no puedes abrir la puerta diez veces. ¿Para qué?

¿Adónde vas como persona?
No sé, pero voy. La cosa es que el presente es eterno si lo vives plenamente en el instante mismo. El error es proyectarse y vivir completamente amarrado al pasado también. Realmente, el presente es donde se hace todo. Es ahí donde hay que entrar en acción, la acción pura. Pero el samurái dice que hay que prever lo que va a pasar. No hay que esperar, pero hay que prever.

¿Cuál es tu definición de un buen performer?
Un buen performer es alguien que comparte algo con la gente, que hace vivir algo a la gente, que sale él feliz del concierto y la gente sale llena, sale con algo en el corazón porque ha vivido una experiencia. Eso es un buen concierto. Yo voy a muchos conciertos, y a veces salgo vacío. Digo: “Estuvo bien. Era una buena banda”, pero no estoy conmovido. Un buen concierto es cuando estás conmovido, cuando ves a Marilyn Manson tomar una botella y cortarse el cuerpo: te da un choque, es raro, puede ser estúpido, pero cuando menos te deja algo.

¿Y con tu nuevo show qué planeas experimentar?
Ahora es diferente. Voy a explorar totalmente el lado del corazón, me voy a abrir completamente, mostrando totalmente quién soy, haciendo show. También voy a mezclar canciones del antiguo disco, pero lo voy a hacer de una manera muy especial. Llegará cierto momento del concierto, y algo va a pasar cuando cante esas canciones.

Una última: tenías una banda de punk y tocabas el bajo. ¿Qué tanto punk queda en ti?
¿Qué quiere decir punk? Tener una visión política. Bueno, yo sí soy completamente antipolítico. Vivimos en una realidad, en una sola realidad que nos impusieron. Somos completamente prisioneros del dinero, completamente prisioneros de la cultura, prisioneros de todo. Debería haber otra forma de vida. No podría decirte cuál, pero todos queremos algo diferente. Todos estamos ahí desesperados viendo calles, desesperados en pensar cómo vamos a ganar nuestros próximos pesos. ¿Qué va a pasar? Algún día este planeta va a cambiar, tendrá que cambiar. No sé, tendría que explotar una bomba enorme en todo el planeta para que suceda el cambio. Yo no deseo eso, no quiero eso, pero al gran problema no se acerca una solución.

¿Crees, entonces, que no exista solución?
No sé, no soy vidente. Espero que sí. Todo lo que podemos tener es fe.

DAVID MURRIETA

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