Durante los años 90 y principios de este siglo, Barcelona era una de las capitales mundiales del arte urbano, casi al mismo nivel que Nueva York. Algunos de los mejores graffiteros de todo el mundo pasaron por aquí, pintaron e incluso vivieron durante algún tiempo en esta ciudad. Hablamos de gente como Banksy, Obey, London Police, Os Gêmeos…
¿Cómo os decidisteis a empezar con este documental?Videos by VICE
Aleix: Ha habido bastante atención al tráiler, parece que hay bastante gente que está igual de cabreada o igual de asqueada.
Es curioso, pero creo que de vuestro documental salen algunas ramificaciones interesantes, porque parece que ese año 2004, el año del Fórum de las Culturas, marca el inicio de una especie de decadencia cultural en Barcelona que llega hasta nuestros días. Algo difícil de explicar, pero que se nota.
A: El hilo conductor del que partimos es el graffiti por el hecho de que Barcelona fue una de las dos capitales del mundo en esta disciplina, junto con Nueva York, con lo que el hecho de que ya prácticamente no exista en la calle crea un vacío tremendo. Pero es que no solo ha habido un retroceso en el graffiti, sino también en otras disciplinas como el diseño o el skate y sobre todo en aquellas disciplinas afectadas por la ordenanza cívica. Además es que toda la gente que hemos entrevistado hasta ahora, tanto graffiteros como gente de otros ambientes coinciden en que Barcelona ya no es lo que era.
G: Se ha vuelto muy previsible.
A: Pero no queremos hacer un documental que sea solo llorar. En ninguna ciudad europea se puede pintar legalmente, pero sí que hay ciudades que han sabido aprovechar las sinergias del graffiti, que son muchas. El graffiti es el movimiento artístico más global de la historia y solo está empezando, veremos en qué punto está dentro de diez años. Ya está en algunos museos y estoy seguro de que irá a más, y mientras este tipo de expresión en otros sitios es cultura, aquí es vandalismo. Queremos mostrar formas de cómo el streetart puede utilizarse para mejorar la sociedad. Hay muchos ejemplos en todo el mundo.
Contadme alguno de esos ejemplos.
A: Un caso interesante es el de Philadelphia. A finales de los 80 Philadelphia era una ciudad bastante problemática. Jane Golden, una profesora que trabajaba con niños conflictivos comenzó haciendo talleres de pintura y muralismo y recibió el apoyo del ayuntamiento. Aquello fue cada vez a más y hoy en día la ciudad es una de las que más murales tiene de todo el mundo y cuenta con un presupuesto de 8 millones de dólares al año para limpiar, mantener y fomentar los murales.
Realmente esa historia es el paradigma de la incultura y poca amplitud de miras. Parece que hay una auténtica obsesión en el Ayuntamiento de Barcelona con la limpieza de los muros de la ciudad.
A: No he visto ninguna ciudad del mundo que tenga todos los muros del centro catalogados mediante códigos de barras. En eso no se fija nadie porque está como a tres metros del suelo. Pero cuando pasan los de BCNeta (el servicio de limpieza de la ciudad), tienen un lector con el que pueden saber cuándo se ha limpiado el muro, quién lo ha hecho, etc.
Supongo que en historias así se van los 8 millones de presupuesto.
G: En lugar de utilizar ese dinero para intentar buscar soluciones y alternativas lo emplean en cortar las alas a la gente.
Además yo creo que una vez más la administración quiere ponerle puertas al campo. Es imposible evitar que la gente siga pintando, aunque lo que sí pasará es que los buenos artistas no van a perder el tiempo ni se van a arriesgar a que los multen.
A: La política municipal fomenta el graffiti malo. Porque el tío que se pasa todo un día haciendo un mural y vive de eso no va a perder el tiempo. Irá a pintar a un lugar en el que se respete más su obra o se quedará en su casa pintando un cuadro.
Volviendo al documental, ¿qué personas van a participar?
G: El casting todavía está en marcha… Hemos entrevistado a entre un 20 y un 30% de la gente que queremos que aparezca.
A: Tenemos a muchos graffiteros: Zosen, Aryz, Dixon, Pez, Dr. Case, Olivia, Kram, Jorge Rodríguez-Gerada, Kenor y Sixe, para hablar sobre los orígenes del graffiti en Barcelona y de la situación actual. Pero queremos tratar el tema como una cebolla: en el centro están los graffiteros, pero iremos metiendo diferentes capas con colectivos afectados o que tienen algo que decir sobre el tema. A gente como Oscar Heredero, el director del IDEP (Escuela Superior de Imagen y Diseño de Barcelona). También tenemos a Mario Eskenazi que es el diseñador argentino que ha hecho la mayoría de logos para el Ayuntamiento de Barcelona, como el de BCN Neta. También a Jorge Luis Marzo, que es un curator muy combativo que sabe mucho sobre este tema, hemos intentado contactar con Mariscal y estamos esperando su respuesta. Jordi Rubio, el presidente de Montana Colours. También nos encantaría entrevistar a alguien del Ayuntamiento. Por ejemplo, nos encantaría entrevistar a Jordi Hereu, pero creo que está difícil.
¿Con qué apoyos contáis hasta ahora? ¿Y financiación? G: El link del proyecto es este: http://www.indiegogo.com/projects/bcn-rise-fall-street-art-documentary/x/3217948
Para terminar, ¿cuál pensáis que sería la solución para hacer que el arte urbano esté presente en la ciudad pero de forma que el Ayuntamiento se sienta cómodo?
A: Simplemente hay que mirar lo que está pasando en otros sitios, hay muchos ejemplos muy inspiradores. También nos gustaría que hubiese un interlocutor por nuestra parte, es decir, que todos los colectivos implicados: graffiteros, skaters, etc., vayan al Ayuntamiento y puedan decirle que afloje, que deje de controlarlo todo. Por eso hay entrevistados que no son del mundo del graffiti y que también se ven afectados por el problema, también es su ciudad. Hay muchos tipos de afectados y cada uno tiene sus teorías.
G: Los graffiteros son los más afectados pero hay muchas otras personas con mucho criterio y que ayudan a definir lo que es Barcelona que tienen mucho que decir sobre el tema. Ofrecer alternativas. A ver si a gente más respetada se les hace caso.
A: Si nada cambia, en el futuro ya no habrá artistas urbanos. Es triste que cuando un artista quiere pintar tranquilamente lo que le apetece tenga que irse a una riera a 30 kilómetros de Barcelona y que su obra solo la vean las ratas. Por qué no poner en cada parque un muro para que cualquiera pueda pintar lo que quiera. No cuesta nada. En un montón de edificios de la ciudad hay lugares para hacer murales. Pero parece que al Ayuntamiento le parece que si promueve este tipo de arte, también están promoviendo el vandalismo y es todo lo contrario.
Además se ha demostrado que el fomento del arte urbano es beneficioso para una ciudad. En uno de los proyectos de nos inspiran, el proyecto Beautiful City de Toronto, que consiste en destinar una parte del dinero que el Ayuntamiento recauda por los paneles publicitarios al fomento del arte urbano y la recuperación de espacios públicos a través de este tipo de arte, han conseguido demostrar que por cada dólar invertido en muralismo se devolvían 8 a la ciudad.
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