
Todas las fotos cortesía de Xoel López
Mirando el cartel del Crüilla Summer Festival vimos que había una buena mezcla de géneros musicales y generaciones. Pensamos en la ONU de la bandas y artistas. Por ahí asomaba el nombre de Xoel López, que lleva ya unos años buscando esas conexiones entre diferentes raíces. Lo que antes se vendía como músicas del mundo, pero que él ha entendido como el camino a seguir. Arrancó abrazando los sesenta (Elephant Band), compuso himnos de aliento épico y muy british (Deluxe), se volcó en cantar en castellano (otra vez con Deluxe) y ahora tiene un pie en cada parte del Atlántico, de Galicia a Latinoamérica (siendo ya Xoel López).
Hablando con él nos damos cuenta de que lleva 20 años tocando en festivales, por lo que de público no tiene una gran experiencia. Que le marcó mucho aquel concierto de Beck en el Festimad, cuando presentaba esa hostia a las convenciones musicales que sigue siendo Odelay. Que le gusta brindar con un chupito antes de empezar los shows y que cambia de set-list dependiendo de su ánimo y de cómo le encajonen en los horarios. Vamos a charlar un rato con Xoel.
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VICE: ¿Tienes un montón de festivales por delante, no?
Xoel López: Sí, ahora Crüilla, Charco, Low y más… No me acuerdo de todos, es que yo voy más sobre la fecha. Tengo todo apuntado, pero voy mirando semana por semana. No tengo un panorama claro…

Imagen cortesía de Xoel
Te lo habrán dicho muchas veces, pero, ¿cambias como artista de una sala pequeña a cuando estás en una macroprogramación?
Ya hago un set que suele ser más genérico en los festival grandes, no me limito a la presentación del disco de turno. Suelen ser las canciones más festivas e, incluso, versionadas con un poco más de energía, el contexto es más festivo. Parece que no hay tanto lugar para intimidades o momentos más tranquilos. De todas formas, es un poco injusto hablar en esos términos, hay horarios y lugares que condicionan mucho el repertorio. Por ejemplo, vengo de hacer MadCool a la una de la mañana, y tocaba una hora, y metí un greatest hits, sonó incluso Qué no, que es una canción de 2003 de Deluxe. Y lo que yo consideraba que era lo más dinámico de mi repertorio actual. Y luego fui al Villa de Arousa, al Atlantic Fest, que es algo nuevo, y sólo toqué canciones de mi último disco como Xoel López y eso pasó con una semana de diferencia. Depende de la hora, el lugar y la cantidad de tiempo…
Cómo público, ¿qué festivales te marcaron?
Recuerdo uno que era como de otra época, que fue el Concierto de los Mil Años, que se hizo en Coruña, de donde yo soy, donde vinieron a tocar grandes mitos así del rock de los 60. Pude ver a Eric Burdon and The Animals, Wilson Pickett, Chuck Berry, Jerry Lee Lewis, The Kinks, John Mayall… Gente así como muy mítica. Entonces no se hablaba de festivales, sino de conciertos. El primero ya al uso, que fue para mí como el principio de una nueva era, fue el Festimad de 1997, vivía todavía en Galicia y fui en un autobús organizado con más gente. Recuerdo haber escuchado en el bus Odelay, de Beck, y luego su concierto en Móstoles me marcó especialmente y marcó una nueva etapa de mi vida.

El cartel del Festimad 97
Ese Festimad marcó a mucha gente.
Sí, generacionalmente sí, venías ahí desde provincias a ver a la gente con pelos de colores y eso (risas)… La verdad es que fue una experiencia cojonuda, con la tienda de campaña y todo el rollo.
Y, ¿luego?
Pues la cosa cambió y pronto fui yo el que empecé a tocar en los festivales y eso condicionó mucho que yo siguiera yendo a los festivales como público, por mi cuenta. Mi vida como público fue muy corta, como ya iba por trabajo ya no tenía que ir con mi tienda de campaña… Trabajo tanto en festivales tocando, que ya no me planteo ir. Si me cojo unos días, casi prefiero irme a una playa a evadirme y a escapar un poco de la música. Es algo que te pide el cuerpo.
¿Te gusta juntarte con el público, con los fans?
Hay sitios en los que llegas, tocas y te vas. Pero depende mucho del contexto. Lo que te contaba antes, en Illa de Arousa, como dice un amigo mío «fluimos». Vimos el concierto anterior, tocamos y vimos el concierto siguiente, a Álex Cooper que tocaba una recopilación de todos los temas de Los Flechazos. Luego a José González y estuvimos ahí en el camerino… como era un ambiente de verano y playa y se estaba fresquito, apetecía quedarse. A mí me gusta «fluir» por los festivales cuando ya he tocado, porque antes de los conciertos estoy… no sé si nervioso, pero sí me gusta concentrarme en lo que voy a hacer. Una vez que toco, ya estoy más para dispersarme.
Eres un veterano ya en esto, llevas muchos años.
Sí, pues mira, empecé con 18 con Elephant Band, y tengo 38. Luego con 23 años empecé con Deluxe. Sí, llevo 20 años en la música.
Tienes alguna manía antes de tocar, supongo.
Nosotros solemos hacer el mítico chupito con grito de guerra en el camerino. Es como el pistoletazo de salida. Es un momento para juntarse y mirarse a los ojos. A veces, el grupo está disperso, y juntarse antes de salir como hacen los deportistas es una manera de acordarse de que vamos a salir ahí juntos.
¿Con licor café?
Hostia, cuando hay, seguro. Pero no siempre lo hay. Es verdad que es un clásico. Mira en Galicia llegó el otro día Budiño, un amigo mío músico, y nos dejó una botella de licor café en el camerino de sorpresa. El otro día, en el MadCool me enteré que Fernando Pardo, de Corizonas, había traído una botella del día anterior que habían tocado en Galicia y nos juntamos para tomar un chupito. No es siempre, pero siempre que se puede…
Y el grito de guerra.
Decimos «chupito, chupito, chupito», de lento a rápido, hasta que termina en un «ey» o así y en un abrazo (risas). Bastante simplón, no tiene mucha gracia.

Ana Tijoux. Imagen vía Wikipedia
¿Te ha dado tiempo a echarle un ojo al cartel del Crüilla?
El problema es que no sé los horarios. Hay una tipa que descubrí hace un añito que se llama Ana Tijuox, es medio hip-hop, algo especial, melódico. Me gusta mucho. Me gustaría ver a Robert Plant, no sé lo que está haciendo, le tengo algo perdida la pista, pero me parece que debe ser interesante. Damien Rice me gusta, pero no sé en lo que anda. Luego está Vetusta, que creo que está marcando un momento de la historia de la música y hay que ver de cerca. Hablaremos de este fenómeno dentro de 20 años y, además, son buenos amigos.
Hay cosas que me despiertan curiosidad, como Bunbury o Fermín Muguruza, por ver qué hacen.
A Bunbury no lo he visto nunca. Y Fermín siempre está haciendo cosas interesantes, aparte son productos de aquí. Cada vez la gente hace las cosas con más profesionalidad y gusto. Ha evolucionado mucho la cosa respecto a cuando empezaba, que era difícil ver a un grupo español sonando bien.
Ahora son reclamos, cabeza de cartel.
Lo de fuera sigue teniendo mucha presencia. La industria los impone, porque tiene mucho peso. Grupos que nunca han tocado aquí y que vienen de cabeza de cartel.
Me apetece mucho 091, con lo de su vuelta.
Tienes razón, yo no los pillé en su tiempo, me los perdí y nunca es tarde. En realidad, por el tipo de festival que es, la programación, me gustaría ver todo.
Antes hablabas de recuperar canciones de Deluxe, supongo que todavía hay gente que te identifica con el rollo más «british» de aquella época, de cuando no cantabas en castellano.
A día de hoy, ya muy poquita gente. El público ha entendido que mi proyecto era variable, que se va metamorfoseando, si se puede decir, que soy medio camaleónico. Ya me pasó de Elephant Band a Deluxe, que la gente que le gustaba el rollo más sesentero… cuando canté Qué no o Bienvenido a final, que hubo un cambio. Luego cuando saqué un disco entero en castellano como Deluxe. Siempre he ido perdiendo público y ganando otro nuevo. Es verdad que el inglés ha quedado atrás, desde 2003. Aunque a veces te encuentras a alguien que te dice que le molaba la etapa el rollo más británico y anglosajón, pero es gente que no le interesó luego evolucionar, y se quedaron ahí, escuchando música en inglés. Uno, cuando evoluciona, tiene que saber que habrá gente que se queda en el camino. Y luego también saber que hay gente que reengancha.
No se descarta una nueva metamorfosis de Xoel.
No me imagino un gran cambio, pero sí profundizar en el idea de fusionar cosas, en ese crisol de música y ver qué sale. Lo mejor es dejarse llevar y ver que pasa.
Gracias, Xoel.
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