Frente de la revista

SECUESTRADO EN SOMALIA
POR OSCAR RICKETT
FOTOS CORTESÍA DE ROLF HELMRICH

Durante los últimos 20 años, el oficial de seguridad de la ONU Rolf Helmrich ha conducido operaciones en Somalia, uno de los países más peligrosos del mundo. Es un cabrón muy rudo y un caballero a la antigua. Hablamos con él sobre el tiempo que pasó secuestrado en Somalia en 2004.

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VICE: Trabajaste en Somalia durante un tiempo.
Rolf Helmrich:
Hay un proverbio somalí: Somalia contra el mundo. Mi clan contra Somalia. Mi familia contra mi clan. Mi hermano y yo contra mi familia. Yo contra mi hermano. Somalia nunca ha sido pacífico. La gente ahí es de pastoreo y nómada, constantemente en busca de agua. De bebé, duermes con una daga en la cuna. Siempre debes tener un arma.

¿Cómo te secuestraron?

Yo y unos colegas de la ONU nos detuvimos en un puente cerca de una aldea, y nos encontró un grupo militar. Inicialmente trataron de quitarnos dinero, pero, como yo estaba intentando ayudar a la gente del área, cambiaron sus tácticas. Mis cinco colegas somalíes fueron mandados de regreso a Kismayo. A mí me dejaron con 15 militantes y sus AK-47. Nos metimos al vehículo y nos adentramos al desierto.

¿Cuánto tiempo estuviste ahí?

Unos diez días. Nos movíamos mucho durante la noche. Fue muy tenso. Se lanzaban granadas de mano entre ellos, y yo seguía la granada de izquierda a derecha, de derecha a izquierda. La peor parte de todo era no tener baño. Apestaba.

¿Cómo terminó tu secuestro?

Ahmed, mi guardia, llegó conmigo y me dijo: “Toma tus zapatos”. Caminamos unos 200 metros a la obscuridad y nos adentramos, donde dos caballeros del mismo subclán que mis captores llegaron con un guardaespaldas. Unos empresarios locales pagaron un rescate de 18,000 dólares para limpiar el nombre del subclán. Me recogieron en un convoy de 27 vehículos. Pasé una hora en la regadera.

¿Los culpas por haberte secuestrado?

No, entiendo por qué lo hicieron. Era un blanco porque trabajaba para la ONU. Una semana antes, unos somalíes trabajando para una agencia de la ONU también fueron detenidos por dinero. Aceptaron pagar, pero después rompieron su promesa y amenazaron a los militares. Esos acuerdos son importantes. Las cosas se sellan con un apretón de manos, como en la Edad Media. No se puede romper un apretón de manos.


Albania adora a Bush
POR WILBERT L. COOPER
FOTO POR FISNIK LAMA

Los Balcanes sí que saben cómo tratar a un vaquero. En Albania, el pueblo de Fushe Kruja erigió una estatua de casi tres metros de Bush para conmemorar la primera y única visita del presidente a Albania en 2007. Bush les cae tan bien por allá que su nombre ha sido inmortalizado en una panadería, un café y una calle. Es entendible que los albanos se sientan muy pro Estados Unidos si que consideramos que la administración Clinton bombardeó Yugoslavia en 1999 a nombre de los albanos en Kosovo y la admisión del país a la OTAN bajo la administración Obama en 2009. Pero, a pesar de las alternativas presidenciales, ¿cómo consiguió Bush una estatua en Fushe Kruja? Tocó el alma de una ancianita al compararla con su madre.

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