Fuimos al rastro de la Plaza de Oriente

Los flea markets nos encantan. En el de Helsinki, por ejemplo, nos compramos unas alforjas monísimas para la bici. Y en el de Tallín una Rolleiflex en perfecto estado. Sin embargo, el de Madrid ha ido adquiriendo un tufo rancio que lo hace poco atractivo. Si vas al rastro un domingo sólo ves mágicos con timbales, gente gris, carteristas y turistas. Este fin de semana montaban un mercadillo nuevo en la plaza de Oriente, más cerquita del centro y con artículos que no habíamos visto nunca antes. En sus puestos había ropa, vino, deuvedés, alfombrillas de ratón, libros, pañuelos, chapitas y hasta lotería de navidad.

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