Una entrevista con un químico especializado en ketamina

Las estructuras químicas de las ocho arilciclohexilaminas que más suelen encontrarse.

Existen químicos que trabajan en el seno de una parte de la industria farmacéutica que suele ser invisible a la mayoría de ojos. Al igual que sus contrapartidas con autorización legal, su trabajo consiste en sintetizar drogas que confían en que produzcan efectos terapéuticos en sus usuarios. La diferencia es que ellos no disponen de presupuestos multimillonarios ni de agencias de publicidad; los doctores no reciben sobornos para que distribuyan sus productos con un bolígrafo ergonómico o una toalla de playa de regalo. Sus únicas herramientas publicitarias son el boca a boca y artículos semiprecavidos como el que estás leyendo.

La creación de estos productos químicos es una auténtica proeza de interdisciplinaridad; a menudo, el farmacólogo, el químico, el posólogo, el toxicólogo y el animal de pruebas son la misma y única persona. Así es como ha evolucionado la creación de drogas desde los inicios de la historia de la medicina—sólo en los últimos años la práctica de la autoexperimentación ha sido estigmatizada, y esa es la razón de que la identidad de experimentadores como M. deba permanecer en secreto.

M. es uno de los químicos más respetados de su campo. Él, por sí solo, es responsable del descubrimiento y popularización de numerosas nuevas drogas de distribución en el mercado gris. Sus más recientes investigaciones sobre la ketamina y sus distintas variantes químicas han producido un nuevo anestésico disociativo llamado metoxetamina, que en los últimos tiempos se ha abierto camino por las fosas nasales y anos de experimentadores de campo en todo el mundo. La metoxetamina como producto es un perfecto ejemplo de descubrimiento de una droga de forma racional; cada uno de sus átomos es resultado de un arduo proceso de estudio y consideración, y todos han sido creados con un presupuesto minúsculo. Pero el éxito de drogas como la metoxetamina no conlleva grandes beneficios para sus inventores. De hecho, son ellos quienes más se retuercen las manos por el destino desconocido de los productos que conciben. Aquí exploraremos el gran dilema bioético al que se enfrenta el químico farmacéutico underground.

Vice: ¿Cómo nació tu interés en la química de los disociativos?

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M.: Cuando era un jovencito de sólo 13 años resulté gravemente herido en un atentado con bomba del IRA en Londres. Tras la explosión tuvieron que amputarme la mano izquierda, y supe que había vivido una situación de estrés emocional que la mayoría de la gente no puede ni siquiera imaginar. Yo diría que eso, decididamente, fue lo que provocó mi interés en los estados alterados. Cuando pierdes un miembro, y sobre todo cuando ese miembro estuvo expuesto a un grave traumatismo antes de perderlo, hay muchas posibilidades de que en el futuro padezcas la agonía del síndrome del miembro fantasma.

El tratamiento del síndrome del miembro fantasma ha sido uno de los grandes enigmas de la neurociencia. ¿Has probado con la terapia de la caja de espejos de Ramachandran?

Oh, sí. He leído Fantasmas en el cerebro e intentado tantas cosas que no te lo creerías. Es algo que cuesta un huevo de tratar. Sabe Dios cuántos fármacos me han prescrito. Antidepresivos, antiepilépticos, relajantes musculares. Ninguno llegó a funcionar. Los analgésicos tradicionales, como el opio, no consiguen siquiera atenuar los peores dolores del miembro fantasma. Es mejor que ni te los plantees. Me prescribieron altas dosis de petidina [también conocida como Demerol], pero le devolví el frasco a mi médico porque no me hacía ningún efecto. Ninguno. Cuando se lo devolví, se quedó boquiabierto. “¡Nadie devuelve nunca la petidina!”, me dijo. El dolor puede ser tan fuerte que, a todos los efectos, tu mente pierde contacto con la realidad. Sin analgésicos efectivos acabé pareciendo el recluso de un psiquiátrico, balanceándome hacia delante y hacia atrás, incapaz de hacer nada, a veces durante más de un día entero. Teniendo todo esto en cuenta, cualquier cosa que funcione es un regalo del cielo.

¿Y qué funciona?

Descubrí hace tiempo que la ketamina y los cannabinoides eran de ayuda con mi problema de la mano fantasma. Estoy bastante convencido de que estos agentes químicos funcionan distorsionando la imagen corporal de una forma tan profunda que actúa como un eliminador del dolor. He experimentado profundas distorsiones propioceptivas tras inyectarme PCP por vía intramuscular, como si todo mi cuerpo fuera un modelo proporcional del homúnculo sensorial. Pero, en cierta manera, lo que siento no es alucinación ni distorsión; en realidad, encuentro que los disociativos son correctivos, es decir, hacen que desaparezca la sensación fantasma. Esta no es una simplemente una respuesta idiosincrática por mi parte; se han publicado al menos tres artículos acerca de la efectividad de la ketamina en el tratamiento del dolor de miembro fantasma. En Inglaterra, las clínicas especializadas en el manejo del dolor la administran como un jarabe con un nauseabundo sabor artificial a limón. Huelga decir que yo me la administro por vía rectal, para así evitarme su contacto con mis papilas gustativas. E incluso esto tiene sus inconvenientes… ¡unas nalgas azucaradas y pegajosas!

Fascinante. Nunca había considerado la posibilidad de que el efecto terapéutico de la ketamina en los miembros fantasma fuese de raíz psicogénica, como un antialucinógeno propioceptivo. No hace mucho se realizó un experimento con la ketamina y la ilusión de la mano de goma. Los participantes, tras ingerir una infusión de ketamina, podían sentir los pases de un pincel sobre una mano de goma dentro de su campo visual, como si fuese su mano auténtica. Por tanto, la ketamina puede tanto eliminar como crear la ilusión de tener un apéndice. Tú tienes experiencia en el campo de la farmacología estándar, estudiando equivalentes de la fenmetrazina2, ¿correcto?

Correcto. Tras recibir mi licenciatura en bioquímica me puse a trabajar en un máster sobre neurofarmacología. Sinteticé toda una serie de equivalentes de la fenmetrazina y cuantifiqué su potencia como anorécticos. Pero, para hacer estos experimentos, tienes que matar ratas. Se te adiestra para que emplees palabras nobles como sacrificio, pero la verdad es que te convierten en un técnico de laboratorio que abre cabezas de ratas a golpes o con un par de tijeras. Mi conciencia no podía con eso, así que me hice profesor.

¿Que hiciste qué?

Daba clases de neurobiología como parte de mi licenciatura superior. Después hice una transición; pasé del mundo académico a la investigación independiente que hago ahora.

Fuiste el primero en informar de los efectos de cannabinoides sintéticos como el JWH-018, mucho antes de que existiera el Spice Gold, y el primero en hablar del desoxipipradol, el 1-etinilciclohexanol, el 5-APB y la metoxetamina. Has tocado muchos palos… por así decirlo.

Tras obtener mi licenciatura hablé con gente con intereses parecidos a los míos y conocí a muchas personas que se habían especializado en química orgánica. A menudo estas personas buscaban a alguien con una formación en farmacología que les sugiriera posibles y prometedoras nuevas drogas, y trabajaban a partir de ahí. En cuanto a mi propia química de síntesis, desmantelé mi condensador Leibig hace tiempo a causa de las visitas de la policía y de la galopante paranoia, y, más importante, le prometí a mi ex pareja que dejaría esa vida atrás antes de que nos metiéramos en problemas. Ella es toxicóloga clínica, así que sabe muy bien la clase de daños que acarrean los comportamientos insensatos.

1 Sé que a muchos de vosotros os echarán hacia atrás las palabras octosílabas, pero no dejéis que la barrera del vocabulario os detenga. Estos conceptos, al menos al nivel en que hablo de ellos, son bastante sencillos. Las arilciclohexilaminas son una clase química que presenta un grupo aril añadido a un anillo ciclohexano. Aquí se incluyen una farmacológicamente diversa variedad de estimulantes, opioides y, lo que es más habitual, disociativos como el PCP y la ketamina. Por lo general tienen una estructura química más o menos así:

2 La fenmetrazina es un tipo de anfetamina bicíclica que se ha convertido en legendaria desde que la industria clínica dejara de fabricarla. Era el estimulante favorito de John Lennon y los aficionados a los psicoestimulantes se cuentan historias sobre ella, por la noche, alrededor del fuego del campamento.


Metoxetamina: no es la típica droga recreativa disociativa para tratar el síndrome del miembro fantasma.

Existe una demanda de farmacólogos capaces de sugerir estructuras novedosas. Hay empresas de investigación que tienen siempre a un grupo de gente doctorada a mano para que les aconsejen en la selección y síntesis de nuevas drogas.

Bueno, yo estuve investigando y sugiriendo componentes que podrían ser interesantes de sintetizar para una compañía. Participaba en una investigación sobre las relaciones estructura-actividad de toda una gama de arilciclohexilaminas; una línea de trabajo parecida a la del equipo de investigación de Alexander Shulgin. Todo iba de perlas. Volqué todos mis conocimientos en las sustituciones aril y amino del PCP y los disociativos del tipo de la ketamina. Algunos eran muy, muy prometedores.

¿Cuáles, concretamente?

El 3-Me0-PCP y el 3-Me0-PCE son drogas simplemente increíbles. Tienen verdadera capación para curar; el grupo de las 3-metoxi sugiere afinidad con el receptor μ-opioide3 y elimina esa maníaca presión de los pensamientos que hace del PCP una droga perturbadora y poco placentera. Las 3-metoxis provoca risas incontrolables y una ilimitada energía sexual. El 3-Me0-PCP crea una profunda calma interior, como si enmudecieran todos los pensamientos negativos que se filtran del subconsciente. Con una dosis de 15 mg tuve la sensación de que el 3-Me0-PCP era posiblemente la más asombrosa droga que jamás hubiera consumido, y el 3-Me0-PCE parecía capaz de ser el nuevo LSD. Es una fuente de risas, pero sin los caóticos bandazos de la ketamina. Me sentí como si fuera Peter Sellers en el papel de inspector Clouseau en un mundo de desesperados Charlie Chaplins. ¡Me reí hasta que me rodaron las lágrimas por los muslos! Las arilciclohexilaminas tienen un potencial terapéutico tremendo, pero también un enorme potencial para el abuso.

Ya. Parece que la metoxetamina ya ha sido recibida con los brazos abiertos.

La molécula de la metoxetamina era algo que tuve tres años rondándome en la cabeza. Lo único que sabía es que sería algo fantástico; contiene todos los grupos funcionales necesarios para producir el disociativo perfecto. Notaba que iba a ser como una versión de la ketamina, pero libre de estrés. Finalmente encontré a alguien que estaba interesado y produje una pequeña cantidad, y cuando la probé… me quedé alucinado. Sin duda tenía un gran potencial como antidepresivo. Se sintetizó una remesa para su distribución pública, y la cosa despegó. Ahora hay a la venta toda clase de modificaciones y falsificaciones, equivalentes de la tiletamina4 y yo qué sé qué más. Su popularidad no fue una sorpresa, lo que sí me sorprendió fue que los laboratorios chinos se lanzaran a sintetizarla. Hace unos años, los chinos no se habrían atrevido a producir arilciclohexilaminas bajo ningún concepto. En China, los sospechosos de traficar con cantidades grandes de ketamina son ejecutados.

En Singapur, los traficantes de ketamina se enfrentan a 15 azotes en las nalgas desnudas con una vara de ratán empapada en salmuera… probablemente antes de ser ejecutados. Un negocio arriesgado. Cuando trabajabas en estas cosas sufriste una especie de episodio psicótico. ¿Qué pasó exactamente?

Me pareció que era responsabilidad mía probar la toxicidad de estos productos químicos en distintas dosis. No es ético suministrar a la gente drogas que no han sido probadas—es como depositar una sustancia desconocida en una prueba clínica de fase IV. Yo estaba muy al tanto de que estas arilciclohexilaminas tenían potencial para convertirse en drogas extremadamente populares. Durante un tiempo estuve también administrándome metoxetamina a diario para tratar mi dolor de miembro fantasma, y eso nubló mi juicio. Y, en último lugar, estaba en un momento delicado porque mi querido gato, Nesbitt, un animal que había tenido durante toda mi vida adulta, acababa de fallecer. Tenía 22 años, y aunque sabía que su muerte estaba próxima, me afectó mucho. Me embarqué en una serie de comportamientos autodestructivos sin llegar siquiera a darme cuenta de ello, y así fue cómo probé una dosis de 50 mg de 3-Me0-PCP por vía intramuscular. Bueno, según me contaron más tarde entré en un estado catatónico.

La muerte de un animal querido siempre es difícil de sobrellevar.

Mi pareja llegó a casa y me encontró, o al menos mi mente, en algún lugar más allá de Alfa Centauri. Lo primero que recuerdo es estar en una ambulancia y a un montón de enfermeros preguntándome qué había tomado y en qué cantidad. En su opinión yo era un zumbado. Más tarde supe que también pensaron que había intentado suicidarme, porque encontraron en un cajón, cerca del ordenador, varias páginas impresas llenas de comentarios vitriólicos. Me costó horrores convencerles de que aquello lo escribí años atrás como esa forma de terapia en la que expresas tus pensamientos por escrito precisamente para exorcizar los sentimientos negativos. Tardé tres semanas en convencerles de que no era un maníaco suicida sino un farmacólogo que investigaba la relación estructura-actividad de las arilciclohexilaminas 3-metoxiladas. Nunca habían oído nada por el estilo.

¿Por qué te tuvieron encerrado tres semanas?

Al principio estaba, bueno, no del todo en mis cabales debido a los efectos secundarios de las drogas. Y creo que miraron mis informes médicos, vieron PCP y pensaron, “¡Ay, Dios mío!” Pero durante el tiempo que estuve bajo medicación empezaron a darse cuenta de que no me comportaba como el resto de los pacientes y llegaron a la conclusión de que quizá no estaba tan majara.
Me sentí un poco como Randle McMurphy. Déjame decirte que, si alguna vez crees que te estás volviendo loco, ¡prueba a pasar un par de semanas en un centro psiquiátrico de alta seguridad! Allí encontré locos de verdad. En comparación con ellos, yo soy sólo un poquitín excéntrico.

¿Qué pasó cuando te dejaron en libertad?

Aquella fue la gota que colmó la paciencia de mi pareja. Me dijo que no estaba dispuesta a sentarse tranquilamente a ver cómo me autodestruía. Cuando volví a casa se había ido, Nesbitt seguía muerto y todas las arilciclohexilaminas que había estado investigando habían sido confiscadas y destruidas.

Eso es terrible. Alexander Shulgin siempre ha creido que los disociativos no son de utilidad como drogas aplicables a la psicoterapia, y John Lilly averiguó que incluso cuando crees que los efectos de la ketamina se han disipado, persiste en el organismo un remanente de disociación que impide que toques tierra del todo.

Y a pesar de que todo eso yo lo sabía, me empeñé en ignorar lo que deberían haber sido para mí signos claros de estar metiendo la pata. Con la inhibición de la reabsorción de dopamina, el antagonismo NMDA y la afinidad μ-opioide, las arilciclohexilaminas activan demasiados centros de placer en el cerebro. Se prestan al abuso y a escapar a la fantasía. Solía encontrame a mí mismo desvariando sobre compuestos químicos que sólo había probado una o dos veces, diciendo que eran el soma o el moksha de Huxley, o el Nepente de Polidamma. He llegado a la conclusión de que los disociativos tienen un lado muy oscuro que no tienen los psicodélicos serotonérgicos clásicos.

Cierto. Un usuario de metoxetamina sufrió un episodio psicótico de trastorno de identidad disociativa. Según parece, se puso a manosear compulsivamente los pechos de una completa desconocida como si estuviera controlado por alguna fuerza externa. John Lilly presentó un automatismo de manoseo de pechos prácticamente idéntico estando bajo los efectos de la ketamina. Puede que la supresión del impulso de estrujar tetas esté regulado por el receptor NMDA.

¡Ahí hay un estudio para ti! Todavía nos queda mucho por aprender del cerebro humano.



3 Se considera al receptor µ-opioide como el iniciador de los efectos euforizantes de la heroína y compañía. Recientes trabajos de J.V. Wallach sobre la farmacología del 3-Me0-PCP han mostrado que su afinidad con el receptor µ-opioide es insignificante; esto sugiere que la metoxetamina es también un opioide, aunque a un nivel ínfimo. No es que esto signifique que la metoxetamina no sea adictiva o placentera, sino que probablemente produce dichos efectos a través de un mecanismo farmacológico diferente.

4 La telamina es el componente principal del Telazol, un tranquilizante veterinario empleado para anestesiar osos polares, alces y leones marinos. Sus efectos se han descrito a menudo como “fríos y clínicos”, aunque eso no ha impedido que un número de veterinarios lo haya utilizado—y excedido con él.


PEl psiconauta John Lilly construyó esta curva de respuesta a distintas dosis de ketamina y (hablando en tercera persona) escribió sobre sus experiencias: “Más tarde John encontraría que permanecía un efecto residual durante varias horas. La curva descendente no llegó del todo a cero. La trampa de la sobrevaloración, se descubriría más adelante, era causada por este pequeño efecto residual, que pasó desapercibido en los primeros experimentos”.
Copyright 1988, 1997 de John Lilly.
From The Scientist: A Metaphysical Autobiography, John Lilly, MD, con permiso de Ronin Publishing, Berkeley, CA. www.roninpub.com.

¿Cómo aconsejarías que actuaran a quienes experimentan con metoxetamina?

Tener algo de responsabilidad debería ser suficiente. El problema es que hay gente que desconoce el significado de la palabra responsabilidad, por eso vemos tantos casos de personas que descarrilan. Ya se han dado varios casos de hospitalización por sobredosis de metoxetamina, y hubo una chica con tendencias suicidas que fue al piso de su novio, encontró una bolsa con un polvo desconocido y decidió que se suicidaría con él, sin saber que se trataba de metoxetamina. La chica no sufrió daños, pero el asunto salió en los periódicos. Y recientemente supe de un hombre en Suecia que falleció tras administrarse metoxetamina y MDAI por vía intravenosa.

¿Qué me dices?

Sí. Se inyectó 100 mg de metoxetamina y 400 mg de MDAI.

¿Y dices que murió?

Sí, por problemas cardíacos. Saber que la metoxetamina no habría llegado al mercado de no haber sido por mi participación me deja un sabor más que amargo en la boca. Es imposible no pensar, “Si no hubiese abierto la boca, esto nunca habría sucedido”. Pero hay gente que me ha escrito para darme las gracias por la metoxetamina, diciéndome que realmente les había ayudado. Sé de gente a la que ha ayudado con la depresión de forma que ningún fármaco había logrado antes. El efecto antidepresivo de la metoxetamina es inmediato y dura largo tiempo. Podría desterrar el deterioro emocional de las vidas de la gente, y la dosis necesaria es tan pequeña que, a diferencia de la ketamina, no produciría daños en la vejiga y los conductos urinarios. Tiene un lado muy positivo, pero cuando sucede algo negativo, como una sobredosis, uno no puede evitar sentirse como una mierda.


Le pregunté al químico David Nichols cómo se sentía acerca de las muertes y amputaciones relacionadas con el uso de 4-MTA y Bromo-Dragonfly. Me dijo que se sentía “trastornado y preocupado”.

Tienes que estarlo, de lo contrario es que hay algún rasgo psicótico en tu personalidad. Sé que yo he provocado esto: soy responsable de la muerte de una persona. En cierto sentido, esa es la carga que tiene que soportar cualquiera que ponga una droga en el mercado. Piensa en la talidomida. Todavía se sigue utilizando para tratar la lepra, o la enfermedad de Hansen, como creo que se llama ahora. Apuesto a que el químico Wilhelm Kunz, si aún está vivo, sigue teniendo pesadillas con todos los defectos de nacimiento que provocó en los años 60, sin importar el bien que le haya hecho a los enfermos de lepra. Esa es la clase de cosas que alimentan las pesadillas.

Nunca se sabe. El químico Louis Fieser no se sentía en absoluto culpable por haber inventado el napalm.

Ya, pero insisto: el uno por ciento de la población padece trastornos psicóticos de la personalidad, no sienten empatía ni culpa y pueden hacer cosas así. Como ya he dicho cuando hablaba de mi máster, tener que matar animales fue demasiado para mí.

No deberías culparte. Todas las innovaciones tecnológicas tienen la capacidad de hacer daño a la gente.

Bueno, es por mi educación católica. Puedes sacar al chico del catolicismo pero no se puede sacar el catolicismo de dentro del chico, y a veces busco cosas por las que sentirme culpable. Puedes sacar al chico de las arilciclohexilaminas-3-metoxiladas pero no puedes sacar las arilciclohexilaminas-3-metoxiladas del interior del chico, como suele decirse… En fin, confío en que no sea ese el caso.

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