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Los horrores de mantenerte conectado por Facebook

Mark Zuckerberg hizo maravillas por mi persona, y por muchos de mi edad. Por ejemplo, conocí a mi esposa en Facebook. Fue como si Zuckerberg nos diera el pase para meter el gol, ya que mi esposa y yo tenemos algo por los extraños. Facebook está hecho para gente como nosotros: personas que no tienen problema con espiar y ser espiados por personas que apenas conocen. Quizá Zuckerberg cree que, aunque el amor es ciego, los acosadores tienen un ojo para los detalles. En el caso de mi matrimonio, todo funcionó de maravilla. Gracias, Zuck.

Pero el milagro de convertir a una “amiga” en tu esposa es poco común. En general, Facebook no es sobre hacer conexiones sino, como su página lo dice, “mantente conectado”. En otras palabras, documentar cada interacción que tenemos, y contarle a todos los que conocemos cada cosa que hacemos. ¿Fui a ese lugar si no lo “compartí”? Zuckerberg también logró que Facebook hiciera de cada experiencia una forma de presumir a los demás lo divertida que es tu vida. Acabo de regresar de este lugar increíble, estoy en camino a un gran evento, tengo un trabajo genial, amo mi carrera, mis amigos son lo máximo, van a publicar mi libro, ya estoy saliendo con ella, todas estas personas vinieron a mi fiesta, mi hijos son adorables, mi matrimonio es fenomenal, ¡todo va bien! La gran mayoría de los muros en Facebook son meras afirmaciones: “¡Soy suficientemente bueno, soy suficientemente inteligente y, tómala, 678 personas me quieren!”

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La negatividad o las críticas están, en su mayoría, prohibidas en Facebook. El “abuso” es completamente inaceptable y puedes reportar cualquier cosa que te haga sentir incómodo a las autoridades de Facebook. De hecho te invitan a que lo hagas. Reporta sobre cualquier cosa que viole tu sensibilidad: fotos, mensajes, links, comentarios, información, invitaciones de gente extraña, etcétera. Compara todo esto con Twitter, donde las peleas y los insultos son parte del diálogo, o con la vida real, donde no tienes a quién acudir cuando algo te ofende.

También está la notable falta de un botón que diga No me gusta. Hace no mucho tiempo, millones de usuarios se unieron para formar un grupo en el que exigían un botón que dijera justo esto, lo que sugiere que Facebook sabe bien lo hostiles que pueden ser las personas con sus “amigos”. Pero decir «no me gusta» sería estar en desacuerdo, y eso no está permitido. Sólo podemos atacar a nuestros amigos autopromoviéndonos. Es como el pasillo de la secundaria en el que todos hablan en voz alta de lo INCREÍBLEque estuvo su fin de semana, como si no haber salido de casa no fuera suficiente tormento para algunos. Pero, ¿quién te puedo culpar por disfrutar de la vida? Si no puedes dejar de hablar de ella, ¡debe ser tan increíble que no lo puedes contener!

El «púdrete»parece acallado en este mundo de autopromoción y afirmación, pero hay muchos «púdrete»en el fondo.

Se supone que estoy en Facebook para conectarme con “amigos”. Sin embargo, muchas veces agregamos amigos para evitar verlos en persona. Uno de los grandes beneficios de enviar un mensaje en Facebook, es que te puedes ahorrar el compromiso de ir a tomarte un café con gente que no quiere. En muchos casos, descubro todo lo que quiero saber de sus vidas a través de su autopromoción. De hecho, la gente comparte mucho más en línea que en persona. Puedo ver a mis “amigas” en bikinis en esos viajes inolvidables que tienen con sus amigas de toda la vida, blablablá. Todas esas personas a las que prefiero no ver fuera de una realidad virtual, las observo desde mi casa como peces exóticos en un acuario digital.

Pero el detalle es que no sólo estamos viendo peces en un tanque, nosotros también somos un pez en ese tanque, y otros peces nos observan. Y aunque todos somos peces de agua dulce, el agua en el acuario de Facebook es salada. En lugar de disfrutar esta nueva forma de estar “conectados”, nos sentimos peor. Más solos, más desconectados, menos seguros de nosotros mismos, de quiénes somos y si estamos haciendo algo bueno con nuestras vidas. Sólo mira el trabajo que mi compañero de laboratorio de primero de prepa consiguió ayer, o el güey con el que mi dentista se casó la semana pasada, o lo feliz que sigue estando esa pareja que conocí en la secundaria.

Las presiones para abrir Facebook son las mismas presiones que nos obligaron a comprar celulares. ¿Cuál era la razón más importante para comprar un celular? ¡Estar en contacto! ¡Familia! ¡Amigos! ¡Trabajo! ¿Qué tal que hay una emergencia? ¡Ahorrar tiempo! Pero un celular se vuelve una manera de evitar amigos y familiares. Ya no tienes que preocuparte de dejar a alguien plantado. Sólo hablas y das una excusa incuestionable. ¿O, para qué llamar? Mándale un mensaje. Es mucho más eficiente y no tienes que hablar con nadie. (¿Cuántas personas dejan de usar sus celulares por completo para hablar entre ellos?) Nadie cuestionará tu excusa para no llegar, porque todos las usan y quieren seguir haciéndolo.

En cierto punto, los celulares pasaron de ser una conveniencia a un requisito. Tu celular está siempre prendido (imagínate que alguien te pidiera que lo apagaras durante una hora mientras platicas con él/ella). Interrumpes casi cualquier momento porque suena tu celular. (Después de todo, PODRÍA SER UNA EMERGENCIA. ¿Cómo discutir con eso?)

Ese momento ya quedó atrás con Facebook. Aquellos que no tienen cuenta son los raros. ¿Por qué no están en Facebook? ¿Cómo viven? ¿Tienen algo tan malo que no han sido succionados al portal? ¿Tienen más personalidad que nosotros, o menos? ¿Cuál es la dinámica de esa resistencia? ¿Por qué abordar el tema con ellos hace que se pongan a la defensiva? Muchos de nosotros decimos odiar Facebook, pero lo único peor que el sitio son esas personas que se rehúsan a dejar encantarse.

Si hablar en público es el miedo número uno de las personas y la muerte el número siete (Seinfeld dijo que este descubrimiento comprueba que la gente prefiere estar en el féretro que leyendo el discurso fúnebre), ¿dónde que estar conectado? ¿El temor a estar desconectado es mayor o menor? Todos decidimos, sin pensarlo demasiado, adoptar un modo de interacción social que, con frecuencia, nos vuelve más solitarios. ¿Quién sabe cuáles serán los efectos a largo plazo sobre nuestra generación?

La primera vez que “conocí” a mi esposa fue cuando vi su perfil en Facebook. En la sección de información personal, escribió que muchas veces disfrutaba más caminar a casa de un chico, que estar con el chico en sí. Esa es una gran línea para Facebook, un lugar en el que nunca tienes que ver al chico, ni a nadie más. Slavoj Žižek dijo que la fantasía es para aquellos que no pueden lidiar con la realidad, mientras que la realidad es para aquellos que no pueden lidiar con sus fantasías. Cuando hizo Facebook, Zuckerberg apostó a que la gente preferiría construir una fantasía social, que vivir en el mundo real. Parece ser que ganó la apuesta.

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