LOS TIPOS URBANOS DE FAUNA MONGOLA

En Fauna Mongola se encuentra el antídoto a la vergüenza absoluta que sientes cuando tu madre se pone a hablar de perroflautas. En vez de quedarse con estereotipos, se dedica a destripar a todas las personas a través de ilustraciones monas y textos escritos con una gracia muy cabrona. Y aquí lo hace con los lectores de Vice, o sea, tú.

Hipsters muy elitistas
Viven en un continuo revival de cosas absurdas que no molan, pero se lo creen tanto, y tan bien, que es imposible que no te sientas fuera de onda a su lado. La comunicación con cualquier otra persona ajena a su círculo cae en un abismo donde resuena un poco del rap que ya nadie escucha, un poco de crust punk de alguna catacumba en una favela ochentera, o la última maqueta de un dúo de ruidistas belgas “que lo van a petar de un momento a otro”. A veces se bajan del pedestal y te hablan de Dälek, Deerhunter o Panda Bear en un solidario ejercicio de “dumbing down”.

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Gente que te hace saber que ha viajado
Rompen el hielo con su última visita a San Francisco, Tokio o Nueva York. Si no has visto el antes y el después te suelen inspirar más respeto del que usualmente merecen. Esto es debido a que suelen volver con un aire de intelectualidad o espiritualidad superior al que recordabas que tuvieran antes. Si afirman que el viaje les ha cambiado, suele ser para peor. Normalmente van una temporada por delante, así que no te rías mucho de su atuendo por si acaso.

Trendsetters
O algo parecido. Aunque a veces vayan estrafalarios, o desaliñados, siempre son el centro de atención, de ahí los odios que levantan entre amplios sectores de la población. Al contrario de lo que comúnmente se piensa, los comentarios despectivos sobre estética no suelen venir de ellos, sino hacia ellos. Esto en cuanto a su relación con el grueso de la población, claro; porque entre ellos se despedazan como perros salvajes. Antes de empezar a criticarlos piensa que si no fuera por gente como ésta, tú seguirías vistiendo como si vivieras inmerso en un libro de Enid Blyton.

“Lectores” en busca de tetas
Hojean la revista con desinterés, cuando no con desprecio, esperando a alguien en la barra de un bar. A veces, en casa de un colega, la cogen de debajo de la mesa para echarle un vistazo mientras otros juegan a la Play. Puedes descifrar que nada de lo que están viendo les interesa lo más mínimo, pero aunque podrían fácilmente olvidarse la chaqueta, los verás marcharse a su casa con la revista enrollada (¿una costumbre adquirida en sus años mozos?) en la mano. Quedan muchas cosas por inventar, pero si queréis que vuestro producto llegue a un publico más amplio probad a ponerle más tetas.

CRISTÓBAL FORTÚNEZ

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