Paul Gillman en Gillmanfest, un festival de metal que organiza anualmente. Foto por Angie Gillman.
Paul Gillman es, sin duda, el metalero más famoso en Venezuela y una institución en el heavy metal latinoamericano. Hace 34 años formó su primera banda, Power Age, tomando el nombre de un disco de AC/DC e inspirado, como cualquier otro adolescente que creció en los setenta, por Black Sabath, Iron Maiden y Alice Cooper. En 1981, Power Age se convierte en Arkangel y empiezan a cantar en español, en vez de inglés. Mientras Menudo llenaba estadios en toda Latinoamérica con el apoyo de los medios y patrocinadores cantando “Súbete a mi moto”, Arkangel llenaba conciertos independientes tocando canciones con un fuerte contenido político en contra de los gobiernos corruptos que existían en esos años en Venezuela. Algunas de sus canciones más famosas de esa época son “Represión latinoamericana”, “Desempleado” y “Los gusanos del poder”. Aunque Arkangel nunca llegó a tocar fuera de Venezuela, su música se escuchaba en las universidades y en las estaciones de radio progresistas de izquierda de Chile durante la dictadura de Pinochet y también en Argentina. En ese tiempo en Sudamérica, atreverse a cantar contra el sistema tenía sus riesgos. Ejemplos de cantantes que incomodaban a los gobiernos son Víctor Jara en Chile, quien fue asesinado, y su equivalente venezolano, Alí Primera, murió misteriosamente en 1985 en un accidente automovilístico.
En 1984, Paul se separa de Arkangel y forma Gillman. Continuando con la línea política, el primer sencillo que lanzan es “Levántate y pelea”. En esos años, la situación política y económica en Venezuela era crítica y esa canción pareciera casi como un augurio de lo que estaba a punto de pasar. El gobierno de Carlos Andrés Pérez ejecutó una serie de medidas neoliberales que, entre otras cosas, desencadenó un alza del 100% en el petróleo y, con eso, los costos del transporte se dispararon. El 27 de febrero de 1989, la gente se levanta y sale a las calles de Caracas a protestar. Los enfrentamientos y saqueos de ese día han sido los peores en la historia del país y se conocen como el Caracazo. Cientos o quizás miles de personas fueron masacradas por las fuerzas de seguridad del gobierno. Ya desde antes del Caracazo un grupo de militares empezaba a planear un levantamiento para tomar el poder y, en 1992, liderados por Hugo Chávez, organizan un golpe de estado fallido. Chávez es encarcelado, pero en 1998 regresa como candidato a la presidencia y gana las elecciones en 1999.
Durate esos años, Gillman saca un par de discos menos pesados y menos políticos y varias recopilaciones para regresar, en 2003, con el disco Cuauhtémoc, con metal más clásico, y Despertando a la historia, un extraño disco de covers de canciones de protesta del cantante venezolano Alí Primera en versiones metaleras y la canción original “Revolución”. Durante este disco, cambia el nombre de su banda a “Paul Gillman y su banda bolivariana” y se vuelve pro chavista.
Venezuela hoy es un país increíblemente polarizado entre las personas que apoyan los cambios y el proyecto de gobierno de Chávez y los que creen que Venezuela está peor que antes. Lo cierto es que miles de personas han salido del país, Caracas tiene uno de los índices de violencia más altos del mundo y la inflación es altísima. La idea de ver a un músico metalero apoyando abiertamente a un gobierno, así sea un gobierno de izquierda, nos pareció algo extraño y que nunca antes habíamos visto, así que llamamos a Paul a su casa en Valencia, Venezuela, para preguntarle sobre su música, la situación actual de su país y su amistad con el comandante Hugo Chávez.
Hugo y Paul, dos chicharos bolivarianos en el mismo caldo revolucionario.

Flyer creado por Paul Gillman circa 1998, durante la primera campaña presidencial de Chávez, apoyando su candidatura y en contra del reclutamiento militar.
Bernardo: El disco Despertando a la historia es extraño pero interesante. Es como si Lvzbel hiciera de pronto un disco de puros covers de Óscar Chávez.
Paul: Para mí eso era un sueño porque Alí Primera tocaba con la guitarra acústica y cuatro canciones folclóricas, pero con los mismos ideales que yo. Él estaba haciendo su trabajo, y yo, el mío, mas nunca nos conocimos. Así que decidimos hacer un tributo conservando sus letras, pero con la explosividad del rock. El disco impactó muchísimo y en Venezuela es considerado uno de los experimentos más interesantes en ese sentido. Todas las canciones son de Alí Primero, pero decidimos incluir una canción original en el disco, que se llama “Revolución”.
En YouTube pude ver el video de “Revolución”, y toda tu banda está vestida con playeras rojas con estrellas blancas. ¿La canción se refiere a Chávez y su revolución bolivariana?
Cuando sacamos Despertando en la historia, era el momento más fuerte de la polarización en Venezuela, donde de verdad estábamos a punto de una guerra civil, y había que ponerse de un lado o del otro. Nosotros, por supuesto, escogimos el de la vanguardia, del bando revolucionario, pero a través del rock. Alí Primera dijo: “Yo quisiera ver la revolución con mis ojos ancianos”. Pero nunca llegó a verla. Entonces, ¿qué mejor manera que cantarle a Alí Primera sobre la revolución que no vio? Entonces decidimos que tenía que haber una canción propia de la banda sobre la revolución. “Despertad, pueblos de América Latina. Luchemos por la esperanza de un mundo mejor. Se ha levantado el pueblo heroico de Bolívar. Viene con toda la fuerza de un gran huracán”. Todo lo que está pasando en Venezuela, lo que ha pasado con Evo Morales en Bolivia, lo que pasó con Lula en Brasil, lo que ha pasado con Correa en Ecuador, la Kitchner en Argentina y el viejito acá de Uruguay es como que fue naciendo todo este huracán revolucionario. Todo viene de Venezuela, y nosotros de verdad estamos muy felices por eso. También consideramos que el gran mentor de Hugo Chávez, después de Bolívar, fue Alí Primera. O sea, Alí Primera fue el gran ideólogo musical de esta revolución. Y por eso fue que decidimos hacerle un disco y dedicarle a Alí Primera y al pueblo venezolano y latinoamericano el tema “Revolución”.
Cuando sacaste ese disco, cambiaste el nombre de tu banda a “Paul Gillman y su banda bolivariana”. ¿Cómo era diferente el contexto en Venezuela de cuando escribiste Levántate y pelea en 1984 a cuando escribiste “Revolución” en 2003?
A principios de los noventa, la situación política en Venezuela no estaba bien. Había mucha confrontación. La gente ya estaba protestando en las calles. Ya comenzaban los primeros vestigios de que algo iba a suceder. En 1989, sucedió el Caracazo. Ya el pueblo estaba lanzado a la calle a pelear por lo suyo. Y luego el golpe de estado en el 92, donde aparece una figura que para nosotros era un sueño, algo que no podía ser, algo que era utópico. Nuestro propio Che Guevara, nuestra propia reencarnación de Bolívar, que fue Hugo Chávez.
Después del golpe fallido de 1992, Chávez se ganó el cariño de la gente por aceptar las consecuencias del golpe y por el hecho heroico de haber tratado de cambiar un sistema corrupto y opresor que tenía hambreado al pueblo. Como todos los venezolanos en ese momento, yo sentí una identificación tremenda con la figura de Hugo Chávez. Era la realización de una utopía. Por lo menos existía una esperanza que antes no la había.
Videos by VICE
¿Y luego lo conociste personalmente?
Sí, tuvimos unas cuantas reuniones, un par de entrevistas de cuatro horas, hablando en su casa. Fue una experiencia que no tienes idea de cómo me nutrió. Salí a los conciertos a pedirle a la gente que votara por Hugo Chávez.
Pero tú siempre cantaste en contra del sistema. Los roqueros y los políticos en ningún lugar se han llevado bien y, al fin y al cabo, Chávez era un político y buscaba el poder. ¿Nunca te sentiste escéptico?
Exacto. Eso es lo que es muy interesante de todo esto. Cuando hablé con él las primeras veces, fue con cierto recelo porque uno no sabe si es la parte política la que te está hablando, que te dice que sí, que todo va a estar bien y que va a hacerlo como tú dices; luego le consigues los votos, y después: “Adiós”, y ya no te conocen. A eso estábamos acostumbrados. Para mí el punto clave era la recluta. De hecho, la primera canción que yo escribí se llamaba “Libertad” y era contra la recluta. En los ochenta, los militares perseguían a los jóvenes, como si fueran conejos, en los cines, en las fiestas, para llevárselos reclutados para pelear contra las guerrillas o reprimir al pueblo. Les cortaban el pelo y los golpeaban. Les pagaban 5 bolívares a los policías por cada joven que metieran al cuartel. Cuando hablé con Chavéz, de lo primero que le hablé fue sobre mi oposición a la recluta. Yo me arriesgaba a que me sacara de la casa a patadas.
¿Estas reuniones sucedieron en su casa?
Sí, en un departamento que tenía prestado porque, durante su primera campaña, no tenía casa en Caracas. Mientras platicábamos, me dijo: “La revolución a ti te llamó a tocar la guitarra. Si yo hubiera tenido el pelo afro como Jimmy Hendrix y si en vez de que me hubieran puesto una ametralladora en las manos a los 17 años me hubieran puesto una guitarra eléctrica, tal vez yo hubiera sido Paul Gillman. Y, si a ti te hubieran puesto las botas, tal vez tú hubieras sido Hugo Chávez. Tú y yo tenemos los mismos ideales, pero cada quien ha asumido su forma de luchar. Pero los dos tenemos que seguir luchando”. Para ese momento, él ya había escogido la lucha democrática. La primera vez buscó el poder a través de un golpe de estado, pero luego lo consiguió a través de los votos. Y entonces yo le prometí que, si él acababa con la recluta, contaba conmigo. Me contestó que él detestaba la recluta, que le parecía que estaba contra los derechos humanos y me echó un discurso tremendo, y yo le creí. De ahí salí a hacer unos volantes explicando por qué el rock debía apoyar a Hugo Chávez. Salí a rogar por todo Venezuela llevando mi música y mis letras con la esperanza de que este señor ganara. Y lo logramos.
Más
de VICE
-

-

The Apple Watch Ultra 3, because there aren't pics of a rumored, unreleased Ultra 4 yet. – Credit: Apple -

Bruce Willis -

Nickelodeon