MODS & ROCKERS & OTROS DEMONIOS POPULARES

De vez en cuando el país se caga por una cosa o la otra. Puede que sea The Mail acusando a refugiados de comer cisnes o la histeria por el embarazo adolescente. Estas exageradas olas de desconfianza, miedo, y crítica (entre otras cosas) son conocidas como “pánicos mirales”; los grupos sobre los que se concentran, son conocidos como “demonios populares”. Stan Cohen acuñó ambos términos hacia finales de los ’60. Por cierto, sabemos que a la gente le gusta los posteos sobre gatitos, sexo y fotos de tetas, pero esto vale la más la pena aún.

Vice: Inventaste “pánico moral” y “demonios populares” en los ’60 –¿en qué estabas trabajando en ese momento , y como llegaste a definir pánicos morales?
Stan Cohen: Muchos de nosotros estabamos empezando a escribir una versión contracultural de la criminología tradicional. Gente como yo y Jock Young, quien escribió un libro titulado The Drugtakers, estos fueron los primeros libros en lo que se emepezó a conocer como la “nueva criminología”, o la sociología de la perversión.” Fue el fenómeno de los mods y los rockers sobre lo que hice mi investigación de campo.

Videos by VICE

¿Entonces estabas investigando sobre criminilogía , o sociología?
Bueno, yo veo a la criminología como una rama de la sociología. Para mi es lo mismo. Es la sociología del crimen, de la perversión y los problemas sociales. Estaba trabajando en mi doctorado en el ’64-’65, cuando las confrontaciones de los mods y rockers originales estaban pasando en la costa. Yo solía ir a Margate y lugares como ese en los fin de semana largos, y hacía entrevistas y trabajo de campo.

¿Puedes darme una definición rápida de pánico moral y demonios populares?

Sí. En términos de la reacción a la delincuencia, categorias como crimen no son fijas, dependen de la reacción social. Los pánicos morales son expresiones de desaprobación, condena, o crítica que se plantean de vez en cuando debido a fenómenos que podrían definirse como anormales. El ejemplo que tomé fue el de el mal comportamiento percibido—lo que ahora llamaríamos “comportamiento anti-social”—de adolescentes, el cual era muy exagerado, y fuera de proporción con respecto a los eventos originales. La parte moral es la condena y la desaprobación social, y el pánico es el elemento de la histeria y la exageración. Lo cual puede ser aplicado posteriormente a todo tipo de olas de fenómenos. Es en gran parte credo por la prensa: La regla general es: “no hay prensa-no hay pánico moral”. Los medios son carreras de pánicos morales, los cuales o los inician ellos mismos, o llevan el mensaje de otros grupos. Vemos cosas sobre madres solteras, escuelas en decadencia, la crisis actual sobre los niños huérfanos. Estos son todos pánicos morales distinguibles, y el argumento es que la reacción a la perversión infla y acrecenta estos grupos.

Entonces si un pánico moral es proporcional a la amenaza moral percibida, ¿deja de ser un pánico moral? ¿Es la desproporción lo que lo define?
Creo que eso es correcto. La teoría funciona bajo el supuesto de la desproporcionalidad. Ese es un punto que dividió a un montón de gente. No es un requerimiento de pánico moral el hecho de que sea exagerado, pero creo que podemos llamarlo un factor. Es un punto difícil.

Cuando acuñaste el término, éste estaba basado en hechos contemporáneos, ¿cómo te sientes respecto al hábito y práctica de aplicar “pánico moral” como término a sucesos históricos como cacerías de brujas? ¿Es un uso válido del término?
Puede ser llevado un poco demasiado lejos. Esta bien si solo se ve estos como paralelos históricos, pero a los ejemplos históricos obviamente les falta algunas de las principales características de los “pánicos morales” contemporáneos. Esta bien usar una comparación siempre y cuando te des cuenta de que estamos hablando de tipos de fenómenos muy diferentes, particularmente en referencia a los medios. Estos pánicos históricos no eran acarreados por la prensa como los modernos, tampoco son usualmente atados a la cultura popular. Mientras que los grupos que yo estudié estaban profundamente atados a la cultura pop moderna—solo se reducía a una diferencia en los estilos de los consumidores, los mods eran consumidores, desprendidos del estilo de los ’50, sobre scooters, camisas Ben Sherman—el precursor de la gente estilística de hoy. El rocker recurría a la más vieja cultura de la clase trabajadora, los vestigios de la cultura de los ’50. Ambos grupos terminaron como caricaturas de ellos mismos.

¿Los sujetos de pánicos morales alguna vez se ven favorecidos por el escrutinio moral al cual son sometidos? ¿Puede un grupo ganar tras ser un demonio popular?
Es una buena pregunta, pero usualmente el poder de los medios es tan grande que solamente enfatiza su falta de poder. Son objetos de la reacción de la prensa. De todos modos es cierto que a veces los desvíados luchan contra las etiquetas, el tipo de término sociológico que usamos para eso es “teoría del etiquetado” o “teoría de la reacción social.” El poder de grupos como la prensa, la policía, el sistema de justicia criminal, los profesionales, etcetera, para etiquetar gente. Pero demasiado poder de la reacción social puede llevarnos a ignorar casos en los cuales los sujetos responden.
Si te fijas en la historia de las contra-culturas, tienes la menos poderosa de un lado, y del otro lado las contra-culturas más poderosas intelectualmente motivadas que son demonios populares que responden—puede que sean favorecidas, especialmente si son tratadas injustamente.

¿Sentiste alguna vez en ese momento que tomabas parte por algún lado en la confrotación entre la prensa y los demonios populares que estabas estudiando?
Sé lo que quieres decir, pero creo que estaba genuinamente tratando de entender la reacción social. No estaba peleando una batalla del lado de los mods o los rockers. Mis simpatías personales estaban con los desvalidos, y aún lo estan. Pero en ese tiempo no era un gran problema. Los mods o los rockers no eran realmente portadores de una oposición substancial o mensaje politico, eso sería romantizarlos demasiado. Trato de ver las cosas desde ambos lados. Pasé los días en los boliches y las playas, luego volviendo a mi departamento para ponerme un traje para entrevistar a la policía y los magistrados por la tarde.

¿Entonces los pánicos morales son inherentemente algo malo?
No. Hay algunos pánicos morales buenos, pánicos que resaltan problemas reales, que lo valen. La sociedad, a veces, niega la presencia de ciertos problemas. Las cosas se normalizan. Hubo un ejemplo horrible recientemente de un caso de incesto donde tenías dos décadas de normalización—la gente lo había cubierto y negado, cuando lo que en realidad necesitabamos era un buen pánico moral. La teoría de la reacción social o la teoría MP no es muy significante si solo se fija en la reacción exagerada—tiene que producir casos de baja reacción también.
La distinción de atrocidades importantes por ejemplo, esos son pánicos morales beneficiosos. Cosas como campañas enormes para resolver problemas en el Tercer Mundo, para acabar con enfermedades, etcétera.

¿Piensas que los miedos generalizados, y la insatisfacción general en una población, puede hacerla menos vulnerable a estos pánicos?
No creo. El argumento hastiado no aplica realmente. Obviamente la gente esta abrumada por la cantidad de información que reciben y eso puede hacer alguna diferencia. La sobrcarga de información es un gran problema estos días. A la gente se le pide tan seguido que ayude a una causa, que contribuya dinero, etcetera. Pero al mismo tiempo nos quedamos en un estado de crisis, como siempre, sobre los límites morales de la sociedad. Mientras que no haya todo un paquete de valores morales en toda una sociedad, siempre van a haber estos espisodios de pánico moral.

BRUCE LE VRAI

Thank for your puchase!
You have successfully purchased.