Fotos por Nicolás Astorga Hering
En el contexto del segundo Summer Fest de Loot Zihuatanejo, nos encontramos con Luis Clara, artista portugués que junto con su proyecto Moullinex, su trabajo como Dj y la disquera Discotexas ha construido un estilo que suena a playa, disco, brisa latina y syntes experimentales. A la sombra de una ola de calor, conversamos de cómo un científico relacionado con la neurociencia se aboca a encender la pista de baile y de cómo los viajes también sirven para hacer otros viajes.
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NOISEY: Hola Luis, ¿de dónde viene el nombre “Moullinex”?
Moullinex: Es una marca de electrodomésticos francesa. Cuando empecé a hacer música sampleé el sonido de una batidora y bueno, me sonaba bien eso… 8 años atrás. Ahora no tanto, pero no puedo cambiarlo, jajaja. No me incomoda el nombre porque la gente no me toma mucho en serio, pero está bien. Le da un tono lúdico. Como “Ja-ja Moullinex”.
¿En qué piensas cuando compones? ¿Qué tipo de experiencias te ayudan o te invitan a la creación?
Los viajes me ayudan mucho, conocer lugares diferentes. La verdad es que no lo pienso mucho. Mi método para trabajar es siempre la ausencia de método. Empiezo en la mañana y me quedo hasta tarde. Todo el día. Como tengo otras cosas —con el sello y también trabajo de redes sociales— tengo mucho que hacer que no tiene que ver con música, pero me gusta tener mucho tiempo disponible a la semana para la música. Eso sí, no hago música en el viaje, sino cuando vuelvo.
¿Y en Elsewhere, tu último disco, cuánto de viaje hay?
Bueno, este disco es un cambio de sonido y a la vez no. No siento que quiera romper con el anterior, pero sí quise que fuera fácil de trasponerlo al directo, con la banda. Es algo que no pensé cuando hice el otro. Los viajes con la banda y tocando en vivo me cambiaron la percepción.

¿Además pensaste en este disco para hacer otros viajes?
Claro, (risas) es un pretexto. Además yo sabía que estaba tomando un riesgo pero la gente siguió, entendió y eso me gustó muchísimo. El riesgo es que el álbum no es tan bailable, no es tan disco como el anterior. Tiene otras partes diferentes a los sonidos que hacía: tiene más guitarras, más canciones-canciones, tiene unas partes más experimentales… por eso me gustó que la gente lo entendiera. Experimenté con el garage rock de los 60 y con sonidos más psicodélicos; no tanto con los sintes, pero con la guitarra y la batería sí.
En ese sentido, ¿tus canciones tienen una temática en particular, o cada canción tiene su propio flow?
Sí, cada canción tiene su flow. Muchas veces, para este álbum, intenté que tuvieran una continuidad, pero me gusta que puedan estar aisladas y que si las escuchas solas funcionen, tengan sentido. Creo que las canciones de este disco son felices. No todas, pero sí me gusta que al final de las canciones la gente se quede con una sonrisa. Y que si después la vuelves a escuchar se descubran detalles nuevos y nuevas superficies que antes no habías notado y te siga gustando.
¿Qué le ha dado a tu obra el vivir fuera de tu país, el ser extranjero?
Más que la música, creo que me ayudó a convertirme en un adulto. Lo que haces tienes que hacerlo bien porque estás solo. Estar en el centro de Europa es buenísimo para poder tocar en todos lados; puedes viajar en tren o avión, estamos muy cerca de todos lados. Así que muchas bandas pasaban, muchos artistas pasaban y escuchaba muchas cosas nueva. Pero creo que fue más importante el hecho de estar fuera de casa. Lejos de…
¿Tu zona de confort?
¡Sí!. No. No necesariamente, porque nuestro Primer ministro siempre dice que tienen que salir de esta zona de comodidad y blablabla. Pero no, no me gusta, es muy neoliberal. Preferiría decir de mis confortos, de mi mamá que es mi conforto.

Si tuviéramos que poner a Moullinex en un mapa mundial de la música, ¿entré qué y qué estaría?
Sería como continentes: entre el continente del disco y el del house. Para este disco en particular escuché muchísimo Parliament -Funkadelic, chicos que hacían algo con mucho groove pero que se quedaban locos en el estudio. No querían seguir las formas mas típicas de trabajar. Es muy difícil decir nombres porque tengo muchos. Ahora, el músico que más me influencia es Bruno de Xinobi, que es mi mejor amigo, mi compañero de disquera y nos influenciamos muchísimo. Miguel Vilhena también tiene su proyecto y ha tocado mucho en este disco, se llama Savanna. No quise mucho irme al tecno o deephouse porque me parecía que el terreno estaba lleno y ya se fue hace mucho tiempo.
¿Cuál es el valor específico de la música bailable para ti?
La música bailable es inmediata, los sentimientos están ahí en la superficie. Me gusta esa parte y que después vuelves a la canción y descubres otros detalles.
La música para mí es todo, en verdad que es todo. Yo estudié algo muy complejo, Ingeniería de Sistemas, y después hice una maestría, empecé un doctorado… pero después dije no, no es lo que quiero hacer, y dejé todo para hacer música. Soy muy afortunado de poder vivir de ella. Por eso cuando me despierto en la mañana sé que voy a hacer lo que me gusta y eso es lo mejor que le puede pasar a alguien. Por eso nunca lo veo como trabajo, no es como “Ahhhh… mañana tengo que trabajar”. Esto es mucho mejor que estar en una oficina o trabajar para alguien.
Qué tipo de música te ha invitado a crear?
Ayer estaba tocando una canción mía en Puebla, una canción que no me acordaba que tenia un sampler de Stevie Wonder. Y mientras la tocaba pensaba: este disco tiene como cinco sampler de Stevie Wonder y nadie lo descubrió porque son como fragmentos de “ah, sólo esto” entonces no es peligroso. Pero Stevie Wonder, por cierto, es un genio y marcó muchísimo el cambio que tuve cuando iba creciendo. Por el rock clásico fui descubriendo el soul, el funky y después el disco, por Stevie Wonder.
¿El rock llegó a tu vida siendo adolescente o ya mayor?
Es que yo crecí en una ciudad muy pequeña, eran los años 90’s y la única forma de escuchar música nueva eran los amigos que copiaban los discos que venían de Londres. Había un lugar muy especial, como una discoteca, en la que los DJ´s tenían hermanos mas viejos que les mandaban la música y todos escuchábamos muchísimo rock inglés. Eso me marcó mucho, tenía 12 o 13 años. Vengo de ahí. Yo siempre quise tener una banda, no ser DJ… hay tipos que tienen 8 años y ya quieren ser DJ, pero yo nunca quise. Un día me llamaron a tocar y descubrí que me gustaba. Pero es un gusto adquirido.

¿Cómo ha influido en tu carrera musical el label “Discotexas”?
La disquera nunca fue algo muy serio. Empezamos a hacer fiestas en Lisboa y teníamos que darles un nombre… entonces reunimos un grupo de gente que tenía gustos no similares pero sí en la misma dirección, que se cruzaban. Éramos muchísimos amigos y nos hacia sentido tener un sello, un nombre para todo esto y después, bueno, comenzamos a hacer música y para ponerla afuera decidimos ponerle Discotexas. Entonces la gente pensó que era una disquera, así que después se tornó una disquera. Fue como una profecía autocumplida. Y bueno, nunca lo tomamos muy enserio y creo que esa es la llave para que nos guste hacerlo, porque cuando empiezas a pensar en discos y quieres que tengan un lucro, no haces discos, sino que haces otra cosa (risas). Pero sí, es una plataforma para reunirnos en un concepto, es lugar mayor que un proyecto individual. Es una garantía, no es que vaya a sonar a esto o aquello, pero sí es una garantía de que tenemos la misma forma de pensar en la música.
Dejarlo todo.
No es común conocer músicos que no han sido músicos desde pequeños. No es común conocer músicos que hayan dejado su vida atrás y hayan recorrido el mundo buscando un sonido, siguiendo una pasión que los deja más a la deriva que en las certezas. Por ello tampoco es común que entre los pasillos de un hospital se encuentre una cabeza musical capaz de dejarlo todo para desarmar el disco.
¿Cómo fue que tomaste la decisión de empezar a hacer música y dejar tu trabajo anterior?
Estaba empezando un doctorado en neurología e informática. Estaba trabajando en un hospital donde había mucha gente enferma de epilepsia y me gustaba muchísimo, pero me di cuenta de que no tengo vocación para lidiar con eso, soy muy emocional y siempre estaba sufriendo. Y mientras sufría por otro lado hacía música. Así que empecé a ponerla online y a la gente le gustó, le gustó lo suficiente como para tocarla. Entonces dije: “Mira, si me llaman para tocar, quizá eso tenga algún valor”. Así comencé a dejar el otro trabajo de lado y me quedé con la música. Ahora solo estoy con esto.
¿Qué piensan tus ex compañeros de trabajo?
Les gusta. Les gusta mucho mi música y lo entienden. La gente muchas veces piensa que el mundo de la ciencia y el mundo de la música o el arte son muy distintos y son, pero el tipo de mindset que tienes para hacer ciencia y el arte es parecido. Si quieres hacer dinero tampoco haces ciencia. La ciencia es una pasión, por eso entienden muy bien cuando tienes una pasión y la sigues. Y se identifican con ella. La materia prima es la misma.

Oye, ¿cómo ha influido en tu trabajo como Moullinex tus otras dos labores como DJ y como líder de una disquera?
Yo lo veo como un triángulo: ser DJ, el estudio y la banda. Y de cierta forma todos se influyen un poco, no me gustaría quedarme sin alguno de ellos. Por ejemplo, cuando tocas como DJ tienes un espectro mayor de opciones, cuando tocas con una banda estás limitado, pero tienes gente contigo que te cambia y es más inesperado. Y el estudio es un lugar aislado donde te puedes soltar pero traes lo que aprendiste como DJ o con la banda. Por eso me gusta combinar los tres.
¿Qué tipos de cosas se ponen en juego una vez que elijes una canción que remixear?
Cuando pego un tema para remezclar siempre me tiene que gustar el tema original, sino no puedo trabajar. Es muy difícil, ya sucedió y me dio mucho trabajo. Así que prefiero hacerlo cuando me gusta. Creo que es como cuando alguien se quita la ropa delante de ti, darte su música en la que perdió muchísimo tiempo para que tú la cambies. Lo tomo como una honra el poder hacerlo. Para mi es muy importante que yo quede contento con el resultado final pero también la persona que me lo pidió. No me gusta que me digan que esperaban otra cosa, porque es un voto de confianza, como lo dices, muy grande.

También tiene que ver con lo que la otra persona espera de sí misma…
Claro que sí, es como que tienes tu trabajo y quieres que alguien lo mejore, pero no quieres que lo mejore demasiado. Que sea otra cosa, no mejor de lo que tú hiciste sí. Entonces juegas con este sentimiento.
¿Pero en qué cosas te fijas al momento de remixear?
La voz es muy importante, cuando tiene una línea melódica que me guste, un ritmo, una línea de bajo. Pero un 90% es la voz. Si la voz no me gusta va a ser muy difícil de remezclar. Con autotune nunca lo intenté siquiera. No, no consigo con el autotune (golpeándose con la mano la garganta). Me gusta eso si el autotune manual (sigue golpeándose la garganta).
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