​NFL Combine: Una Pasarela Deportiva

Más de 300 de los atletas más imponentes y prometedores de la NCAA se vestirán de lycra mientras corren, saltan, empujan y gritan conforme se les hace mediciones y exámenes para ver su potencial y aptitudes como futuros jugadores profesionales de futbol americano. El evento—NFL Scouting Combine—en esencia es una pasarela para la degustación de los más refinados cazatalentos y analistas de futbol americano. Cada año, cientos de atletas que se declaran para el draft de la NFL llegan al evento de siete días para presumir su mejor ángulo y su porte más refinado para impresionar y lograr iniciar el ensoñado camino de un atleta profesional.

La tradición de cazar talento en la NFL lleva varias décadas, y desde los 60, diferentes equipos han desarrollado distintos formatos para evaluar talento prometedor que están considerando contratar. Por mucho tiempo, todo esto se hacía de manera más individual, con equipos coordinando citas con jugadores para realizar evaluaciones, y en los 80 diferentes equipos fueron uniéndose y creando organizaciones como lo que hoy conocemos como BLESTO o CEPO para facilitar este trabajo. El Combine de la NFL lleva existiendo de los 80, pero no fue hasta el 2004 que por primera vez que el evento tuvo una transmisión por televisión y desde entonces ha explotado a dimensiones mayores.

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Rod Woodson y Vinny Testaverde en el NFL Combine de 1987. Foto: AP

Hoy en día, los atletas invitados para el evento pasan por catorce estaciones de evaluación, que incluyen diferentes pruebas físicas, evaluaciones médicas, mediciones, antidoping, entrevistas y exámenes de inteligencia a lo largo de siete días. Cada día está calendarizado para evaluar diferentes posiciones y para realizar distintos procesos en horas específicas. Las cámaras están por todos lados y la aparición de NFL Network revolucionó el acceso a esta exclusiva pasarela que por lo general era a puerta cerrada con sólo los jugadores invitados y los representantes de los equipos y la NFL presentes.

Más de 30 horas de estas pruebas se transmiten para millones de televidentes que toman su papel de fantasía como entrenador, cazatalento y gerente general de su equipo preferido, poniendo atención especial en los jugadores que cubren las necesidades más importantes del equipo y considerando el lugar en el draft que tienen. De hueso colorado sin duda. Los jugadores se uniforman con ropa de marcas interesadas, vistiendo a los musculosos atletas para que resalten sus movimientos y su físico, colores vistosos y fosforescentes para también presumir las tendencias en los atuendos deportivos del año.

Los jugadores, por otro lado, aparecen con una mirada enfocada, una tensión física por desempeñarse a la perfección durante esos escasos minutos que tienen para lucirse, y un rostro intenso le da cara. Comen lo necesario para estar en peso, entrenan para estar en forma, incluso con ejercicios específicos que les ayudará a amplificar sus resultados en las pruebas y llegan al evento como cualquier campeonato que determinaría su carrera por siempre.

Los analistas con seriedad comentan lo majestuoso que se desempeña cada atleta, o critica unos números por debajo del promedio esperado.

Derrick Henry gano el Heisman en 2015, y el corredor de 21 años de la Universidad de Alabama es uno de los corredores físicamente más grandes de este año. Con 1.91m de altura y 111 kilos, su velocidad y explosividad son impresionantes considerando el mero tamaño físico. Henry es uno de los prospectos más importantes dentro de la camada de corredores de este año y sus números deberán estar a la altura.

¿Pero qué tanto importa lo veloz que recorres 40 yardas, lo mucho que saltas o lo largo que miden tus brazos?

El hecho de que Chris Johnson haya recorrido las 40 yardas en 4.24 segundos simplemente solidifica el talento que es. Pero en 2004, el seis veces seleccionado para el Pro Bowl y dos veces campeón del Súper Tazón, Terrell Suggs, apenas obtuvo un 4.83 segundos en su prueba de 40 yardas. En papel, se le puso un tache, pero el linebacker se convirtió en una estrella y un jugador vital en la famosa defensiva de los Ravens de Baltimore. Seguramente tanto Johnson como Suggs y cientos de jugadores más jamás tendrán que pasar por ese riguroso procedimiento de pruebas a lo largo de sus carreras. Pero esos milésimos de segundos, esas repeticiones extra, ese balón caído o una mala noche de sueño provocado por nervios y tensión que no permitió un desempeño habitual puede determinar los primeros pasos de los jugadores, y esto con implicaciones psicológicas en un momento crítico de sus vidas deportivas.

La ciencia y la medicina detrás del NFL Combine es verdaderamente impresionante. El espectáculo del evento no sólo son los esculpidos atletas que le dan vida, también es la tecnología que le da posibilidad y a su vez entretenimiento. Y mientras se siguen discutiendo qué pruebas serían las ideales a lo que podríamos ver varias modificaciones en los siguientes años, algunos tradicionalistas simplemente dicen que la mejor evaluación es verlos jugar, y a esto considerar los detalles del asunto como la calidad del oponente, del jugador contrario y enfrentado, la importancia del partido y cualquier otra situación que puede ir desde una lesión hasta un examen en una clase de matemática para mantener su beca deportiva en la universidad.

La industria del deporte es una multimillonaria y la NFL es una de las más ligas más poderosas en la desarrollada cultura del deporte estadounidense. Los equipos buscarán los mejores directivos y entrenadores y cazatalentos que les provee de los jugadores que los llevarán al éxito deportivo y comercial. Los prospectos querrán formar parte de ellos, cumplir sus sueños e impresionar a los altos mandos mientras se vuelven sujetos de medición y ciencia deportiva. Los formatos y métodos de cada equipo tendrá sus peculiaridades, pero la pasarela deportiva que es el NFL Combine une elementos que representan la actualidad del deporte, desde la tecnología y la ciencia del deporte, hasta el factor de entretenimiento para mantener a los fanáticos involucrados en cada proceso realizado.

Al final del día, tal vez el próximo Tom Brady no cruce 40 yardas en menos de cuatro segundos, o saque más que un par de repeticiones en el press de pecho. Tal vez el próximo Tom Brady salga en la sexta ronda del draft como el seleccionado número 199 como lo fue él. Hay demasiadas variables que rebasan unas pruebas aisladas de aptitud física y mental lo que hace de cada deporte único, pero la pasarela seguirá y seguirá siendo entretenida. No hay manera de no impresionarse al ver a atletas fenomenales recorrer estaciones de estas pruebas. Al final todos podremos jugar el papel de mandamás, ver con crítica minuciosa a cada uno de los atletas e imaginarnos la manera en la se conduciría el draft que se realizará este año del 28 al 30 de abril. Bueno, malo, adecuado o no, el NFL Combine es una pasarela entretenida.

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