Poco Hechas, Por Favor

TEXTO Y FOTOS DE KARA CRABB


¿Moco cervical o clara de huevo? ¿Acaso importa?

Aquellas personas bendecidas con una vagina, o con una novia cuyos genitales funcionen bien, se habrán dado cuenta de que los órganos reproductores de la mujer excretan en ocasiones un fluido blanco y viscoso.

El término técnico de esta sustancia es el de “moco cervical”, y tiene el aspecto y la consistencia de la clara de huevo. Esto me hizo pensar: ¿es la salsa de chica el equivalente humano de la materia que rodea a una yema? Y, de ser así, ¿será comestible? Por lo que yo sé, no se han hecho investigaciones científicas serias que resuelvan esta cuestión. La única forma de averiguarlo era guardar muestras de mi propio flujo y calentarlas en una sartén.

Unos días más tarde se me ocurrió que no sería mala idea buscar el consejo de una experta antes de iniciar mi experimento. No queriendo pagar a nadie (ni mirarle a la cara mientras preguntaba cosas como éstas), hice una consulta a una “médico especialista” de la siempre informativa beinggirl.com:

Feb 17 2011, a las 9:10 PM,
Pregunta:
He estado leyendo sobre el albumen, o clara de huevo, porque juro que cuando estoy ovulando eso es lo que sale de mi vagina. ¿Hasta qué punto es la misma cosa?
Gracias,
hymenator

Mar 6 2011 23:14:38 -0500
Re: Pregúntale a Iris
No, eso no sucede. Es una simple descarga vaginal.
El equipo de expertos de beinggirl

¡A la mierda, Iris! Es obvio que no sabe una mierda de cocinar moco cervical, y yo no iba a dejar que una ginecóloga virtual pisoteara mis sueños. Su respuesta sólo logró espolear mi deseo de completar el experimento, y durante semanas esperé y guardé pacientemente mis secreciones. Calculé que la crema blanca segregada en un mes equivalía a una ración de huevos revueltos.


Mmmmmmmm.
¿Quieres ketchup en tu descarga vaginal?

El proceso, como esperaba, era largo, exigente y completamente desagradable. A veces me sentía cansada y descorazonada porque, día tras día, ninguna mancha aparecía en mis panties. Durante la tercera semana de marzo, en medio de una entrevista telefónica con un potencial empleador, mi vagina tuvo un momento de eureka y pude recoger unos respetables dividendos. Con el teléfono encajado entre el hombro y el cuello, introduje toda la masa pringosa en un contenedor de plástico hermético y lo deposité en la nevera.

Unas semanas más tarde sufrí un devastador retraso cuando fui a echarle un vistazo al moco. A los pocos segundos de abrir el contenedor, toda la cocina empezó a apestar a una impía mezcla de abono descompuesto y ombligo sucio. Me decepcioné al descubrir que el moco cervical tiene fecha de caducidad. Pero, oye, ¿sabes qué otra cosa la tiene? ¡Los huevos!

Fui mucho más cuidadosa con mi remesa numero dos de huevos vaheena. El hecho de que llegara estando yo de visita en casa de mis padres lo convirtió en un desafío, pero perseveré. Oculté mi moco cervical al fondo del armario de mi antiguo dormitorio y, cuando mis viejos estuvieron dormidos, fui de puntillas a la cocina y calenté una sartén. Me sentía nerviosa y culpable, pero curiosamente, también hambrienta.



Espero que mi vagina no sepa como estas cosas.
Mis fluidos corporales los prefiero al punto.

Cuando dejé caer mi pringue en la sartén de mamá, al principio se encogió en forma de pequeña bola. Lo presioné con una pala, lo que hizo que siseara, chasqueara y surgieran ampollas. Las ampollas eran enormes; me recordaba más a la gelatina que a la clara de huevo. Después espolvoreé un poco de sal, pero no hubo reacción. Lo quité de la sartén y lo puse en un plato.

A estas alturas yo había perdido el apetito y estaba retrasando el inevitable momento de sentir su sabor, pero finalmente pensé, “Mi descarga vaginal no se va a comer ella sola”, y me la llevé a la boca. Por extraño que parezca, sabía a melaza con sal. No era dulce ni pegajoso, sino más bien… ¿acre? Bueno, pues ahí lo tenéis. El moco cervical puede que parezca clara de huevo, pero fríe de forma extraña y sabe como la melaza.

Thank for your puchase!
You have successfully purchased.