Peatonalizar la zona G, ¿qué piensa la gente?

En los últimos meses, la iniciativa de peatonalizar la Zona G, un sector de Bogotá en el que se encuentran algunos de los bares y restaurantes más caros de la ciudad, ha causado polémica entre residentes y visitantes del barrio.

Por un lado, están quienes consideran que la iniciativa no solo es demasiado costosa, sino que el aumento en el flujo de gente que recorre ese pedazo de la ciudad podría deteriorar la calidad de vida de los residentes de la zona. Por el otro, están quienes, como Mauricio Jaramillo, alcalde local de Chapinero, y principal promotor de la obra, consideran que peatonalizar es una medida que va a darle un empujón al comercio y de paso solucionará el problema de los carros y motos que, en la actualidad, invaden sus andenes, haciendo de la G, con la medida, un lugar más ameno para los peatones. La pelea ha llegado a los estrados, donde un juez administrativo ordenó a la Alcaldía Local de Chapinero suspender la obra hasta que el tribunal administrativo llegue a un fallo definitivo y se concrete un proceso de participación real de la ciudadana en el diseño de la obra.

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Entretanto, vecinos y visitantes siguen debatiendo la idea en las salas de sus apartamentos y en las mesas de los restaurantes. Es por eso que José Duarte, un hombre que dedica su vida a presentar datos visualmente, decidió conducir un experimento muy sencillo de participación ciudadana en la zona durante los últimos 5 días. «La idea era muy sencilla. La gente toma un sticker y lo pega en un tablero que está dividido en dos partes: una para los que dicen sí a la peatonalización y otra para los que dicen no».

Tras 5 días, en los que 500 personas votaron (asumiendo que cada persona tomó un solo sticker), queda medianamente claro que la gente no tiene tan claro qué hacer con la G. «Los resultados fueron muy parejos. Hubo una leve preferencia por el sí, pero en general, fue casi un 50/50», me dijo José esta mañana mientras nos tomábamos un jugo.

La cosa está pareja. /Foto cortesía de José Duarte

A pesar de no aclarar mucho la posición de los ciudadanos respecto a la peatonalización, el ejercicio conducido por Duarte dejó anécdotas interesantes. «Anoche, uno de los tableros fue vandalizado», me confesó, mientras el café en el que estábamos se se iba llenando de atractivas (y operadas) cincuentonas y hombres que son asiduos a las páginas de las revista Jet Set y Semana, «Cuando lo vi por última vez, a eso de las 7 p. m., había votos a ambos lados del tablero. Cuando fui a revisarlo esta mañana, encontré que alguien se había puesto en la tarea de despegar uno por uno los stickers que estaban del lado del sí para ponerlos todos del lado del no».

Así se ve el vandalismo en un barrio donde un jugo de naranja cuesta 7 mil pesos.

En realidad, a José no le molestó que alguien haya venido a tirarse su experimento: «Más allá de qué tan desocupado tiene que estar alguien para despegar todos esos stickers, creo que esto dice mucho de las pasiones que despierta el tema en el sector y eso hace parte del ejercicio». Para José, la esencia de este ejercicio no está en los validez estadística de los resultados, sino en las interacciones provocadas por el tablero. «Un día llegó un señor acompañado de su hijo y votó no. Luego el hijo le preguntó por sus motivos y ambos empezaron a discutir acerca del tema. Provocar ese tipo de conversaciones es muy valioso».

No es la primera vez que José Duarte hace un ejercicio de este estilo. En el pasado ha usado dispositivos similares para preguntarle a la gente qué tan seguros se sienten en su localidad o qué tanto les gusta Bogotá. Otro de sus proyectos consiste en intervenir lugares públicos, como muros o tapas de alcantarilla, con infografías. «Digamos que usted va en un bus y en lugar de ver una pared en blanco ve un dato interesante acerca de su ciudad. Es posible que luego lo recuerde y lo discuta con su novia o un amigo. Es muy intersante ver cómo, donde antes solo había un muro en blanco, surgen muchas conversaciones acerca de la ciudad».

Hablele a su novia de esta alcantarilla/ Foto cortesía de José Duarte.

De momento, José pondrá su experimento en pausa, pero piensa volver a instalar sus tableros en la G más adelante, con algunas mejoras: dos colores de stickers para distinguir entre los votos de residentes de la zona y los de los visitantes, o incluir una tercera categoría para aquellos que están indecisos.

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