Cerdos chamuscados y cabras demoniacas: así son las tradiciones navideñas más chungas de Europa

Nadie niega que Coca-Cola inventó a Papá Noel, ese señor con barrigón, nariz roja y aspecto afable, pero lo que Coca-Cola no ha inventado son las distintas formas que tienen los países de todo el mundo de celebrar la Navidad. En muchas regiones de Europa, los oscuros días de diciembre y enero están marcados por rituales y tradiciones extraños y a veces muy siniestros. Muchos de ellos tienen raíces en el paganismo, aunque en algún punto de la historia se les añadió algún elemento cristiano. Preguntamos a nuestros editores de Europa que nos explicaran las tradiciones navideñas más increíbles de sus respectivos países.

SUECIA

1482162608227-Christmas-Goat

La cabra Gävle. Foto por Baltica vía Wikimedia Commons

Mucho antes de que Papá Noel irrumpiera en la escena navideña, en Suecia la encargada de entregar los regalos era julbocken, la cabra de Navidad. Todavía hay lugares del país en los que puede verse a la julbocken por Navidad. Quizá la más famosa sea la cabra Gävle, una escultura de 13 metros que se levanta el primer fin de semana de Adviento desde 1966. Esta enorme figura se quema en un acontecimiento público en Nochevieja, aunque por lo general, algún que otro pirómano la destroza antes de que llegue el día. Si echas un vistazo a su historia, podrás ver que hay un 77 por ciento de posibilidades de que la cabra gigante acabe destrozada antes de llegar a fin de año. Y no siempre es culpa de los pirómanos: en 1976, fue atropellada por un raggare, y en 2010 alguien intentó secuestrarla sin éxito con un helicóptero. En el momento en que se escribe este artículo, la cabra ha sufrido destrozos un total de 37 veces, casi todas ellas por fuego.

Videos by VICE

Este año se cumplía el 50 aniversario de la cabra de Gävle, por lo que, al parecer, el ayuntamiento se ha gastado 2,3 millones de coronas suecas (236 .00 0 euros) para la ocasión. Se han contratado guardias de seguridad e instalado cámaras de tecnología puntera para proteger la figura. Y todo en vano, porque tan solo cuatro horas después de su inauguración, el 27 de noviembre, un grupo de pirómanos ya le había prendido fuego. Todavía no han encontrado a los culpables, pero aquí podéis ver a la cabra en llamas:

– John-David Ritz, VICE Suecia

PAÍSES BAJOS

1482337833004-fotos-van-de-pegidademo-voor-zwarte-piet-in-den-haag-body-image-1479126125-1

Simpatizantes del movimiento de extrema derecha Pegida disfrazados de Black Pete este año. Foto por Maarten Delobel vía

La tradición más reciente en diciembre en los Países Bajos es la culminación anual del debate sobre Zwarte Piet o Pete el Negro. Este personaje es el ayudante de Sinterklaas (la versión neerlandesa de San Nicolás) y su trabajo es pasearse por ahí repartiendo caramelos a los niños. En principio, uno pensaría que no hay nada malo en que un adulto se disfrace de Pete el Negro, pero la controversia viene porque este personaje siempre lo representan personas blancas con la cara pintada de negro, una peluca a lo afro, pendientes de aro y labios rojos, una imagen que recuerda demasiado a la de la época colonial. Durante los últimos dos años, las protestas contra la representación actual de Pete el Negro han ido en aumento. El año pasado, la ONU instó a nuestro país a que se abandonara esta tradición.

Como no podía ser de otro modo, a estas alturas el debate ha degenerado en una polémica tóxica y ofensiva que va más allá del planteamiento de si debería prohibirse una representación tan racista de un personaje para niños. Este año, durante el desfile de Sinterklaas, las autoridades permitieron a los simpatizantes del partido de extrema derecha NVU manifestarse en contra de los cambios propuestos en la imagen de Pete el Negro. Sin embargo, a los activistas que buscan prohibir esta tradición o cambiar la imagen del personaje no se les dio opción de organizar una protesta en dicho desfile. El día de la celebración salió a la luz un vídeo en el que se veía claramente cómo un policía empujaba violentamente y golpeaba en la cara a un activista contrario a la celebración Pete el Negro. Por si la situación no fuera lo suficientemente absurda, ese día una unidad especial de la policía estuvo operando de incógnito y todos sus miembros iban disfrazados de Pete el Negro, supuestamente por motivos de seguridad. Todos se hicieron una foto y la compartieron en la cuenta oficial de Twitter de la policía. Finalmente la retiraron, aunque la publicación digital Joop.nl consiguió hacer una captura de pantalla y la distribuyó por las redes.

– Ewout Lowie, VICE Países Bajos

ALEMANIA

133742-1413268936408

Fotograma del vídeo «With the Krampuses of Eastern Tirol», por VICE Alpes

El 6 de diciembre, los niños alemanes no solo reciben la visita de San Nicolás, sino de su terrorífico compañero y antagonista, Knecht Ruprecht. Mientras que los que se portan bien son agasajados con regalos, a los que han sido traviesos les espera una desagradable sorpresa: Knecht Ruprecht les amenazará con darles una buena tunda con su vara de madera para que así aprendan a portarse como es debido al año siguiente.

En la parte sur de Alemania y en Austria existe una figura incluso más terrorífica llamada Krampus, una criatura mezcla entre cabra y demonio que siempre aparece en manada y cuya función es la misma que la de Knecht Ruprecht: castigar a los niños malos con una vara. La víspera del 6 de diciembre, las gentes de la zona se disfrazan de Krampus y recorren las calles en grupo, asustando a los que se encuentran.

Supongo que no hace falta que diga que todo lo que pasa esa noche está alimentado por una buena dosis de alcohol.

– Florian Jentsch, VICE Alemania

REINO UNIDO

1482161974790-mince-pie-577878_1920

Los tradicionales ‘mince pies’ antes de que Papá Noel les eche mano. Foto por Ashsmith vía Pixabay

¿Qué hace que una Navidad británica sea genuinamente británica? Pues ese momento en que los ayuntamientos piden a famosillos de realities de la tele o a viejas estrellas del pop el favor de ofrecerse a encender la iluminación de navidad mientras todo el mundo observa expectante. O el momento, durante la cena, en que todos abrimos crackers llenos de juguetes de plástico y chistes malísimos. O cuando los chavales van de puerta en puerta cantando villancicos y pidiendo un aguinaldo. Y si tienes una familia con tan mala leche como la mía, correrán las cortinas hasta que los jodidos niños se hayan largado.

Hay un momento especialmente mágico entre la Nochebuena y la Navidad que consiste en dejar en la puerta de casa unos mince pies y un vaso de leche. Los mince pies, cuya traducción vendría a ser algo así como «pasteles de picadillo», no son, como su nombre podría sugerir, tartas saladas de carne grasienta, sino un postre dulce relleno de frutos secos y especias. Las familias británicas suelen dejarlas como refrigerio para Papá Noel en algún sitio visible la repisa de la chimenea o la mesa del salón antes de que los niños se vayan a la cama. Por la noche, los padres se las comen o las tiran de forma que, cuando se levantan al día siguiente, los niños saben que Papá Noel ha pasado por allí. Eso podría explicar que, pese a lo estresante de su trabajo, Papá Noel siga teniendo esa barriga después de su paso por el Reino Unido.

– Hannah Ewens, VICE Reino Unido

RUMANÍA

1482155336413-Taierea-porcului-Romania-13

El exterior de un cerdo recién calcinado. Foto por Răzvan Băltărețu vía

El 20 de diciembre, los rumanos de las regiones rurales celebran la llegada de la navidad y el Año Nuevo ensartando y chamuscando a un cerdo. La celebración se llama Ignat y supuestamente se basa en la historia de San Ignacio de Antioquía, quien fue arrojado a los leones por no traicionar a Cristo. Sin embargo, probablemente ese vínculo no sea más que un pretexto para dar a la tradición un componente cristiano.

En Ignat, la gente hace gala de su opulencia ante sus vecinos invitándoles a darse un festín del cerdo más grande que hayas visto nunca. Si eres el anfitrión, tus vecinos te ayudan a colgar el cerdo boca abajo para que puedas degollarlo y dejar que se desangre en el patio de tu casa. Como podréis imaginar, en esos días resuenan por todas las calles de los pueblos rumanos los gritos de los animales agonizando. Aquí tienes un tema dubstep por si no os hacéis una idea. Está hecho con samples de gritos de animales durante la matanza de Ignat.

1574950872769-cum-e-taierea-porcului-in-romania-body-image-1482158729

Después de la ceremonia, se suele usar un soplete o algún otro tipo de lanzallamas para chamuscar la piel del cerdo. El siguiente paso consiste en sacar una bebida llamada tzuika, una especie de brandy elaborado con ciruelas, y emborracharse mientras se comen trozos de corteza de cerdo chamuscada. Posteriormente, los miembros más responsables del hogar aprovecharan las otras piezas del cerdo para alimentarse el resto del invierno. A lo mejor en la UE se creen que han conseguido erradicar la matanza del cerdo desde que nos pidieron que dejáramos esa práctica, pero se equivocan.

– Mihai Popescu, VICE Rumanía

ESPAÑA

1482158097505-25862051925_3626415db8_o

Un Tió de Nadal. Foto de Cyrielle Marlet vía | CC BY-ND 2.0

En Cataluña tomamos el pelo a los niños con nuestra mierda navideña identitaria: el Tió de Nadal. El Tió es un tronco con una cara sonriente, una nariz hecho con un tapón de corcho, dos patas de madera y una barretina. Se suele colocar cerca del árbol de Navidad, parcialmente cubierto por una manta. La idea es ir dándole de comer durante los primeros días de diciembre hasta el mismo día de Navidad.

Ese día, los padres esconden los regalos bajo la manta y animan a sus hijos a que golpeen con todas sus fuerzas al Tió con un palo o una rama mientras cantan una canción. Supuestamente, la canción es para convencer al Tió de que cague regalos y caramelos a cambio de toda la comida que le han estado dando durante casi todo el mes. La letra de la canción varía según la familia, pero la más popular dice así: «Caga, Tió, almendras y turrón. No cagues arenques, que son muy salados. Caga nueces, que es mejor. Y si no quieres cagar te daremos con un bastón». Cuando terminan la canción, los niños retiran la manta y ven qué regalos ha defecado el tronco. Mientras haya regalos, lo más probable es que ningún niño se cuestione la credibilidad de la historia.

– Pol Rodellar, VICE España

POLONIA

1482315360707-Rectangle_the_mirror_carp_at_12lb_8oz

Cena de Nochebuena. Foto por Tim Creque vía | CC BY 2.0

Polonia es un país muy cristiano y el día de Nochebuena no comemos carne como forma de ayuno. Sí que comemos pescado y, según la tradición, este por lo general suele ser carpa debería comprarse vivo y sacrificarse antes de la cena. Eso significa que, durante el periodo de Adviento, en todos los supermercados hay acuarios gigantescos llenos a rebosar de carpas. Incluso por la calle hay vendedores ambulantes con bidones llenos de carpas.

Como en el resto del mundo occidental, en Polonia las tiendas están a rebosar los días antes de Navidad y mucha gente opta por comprar el pescado con varios días de antelación. Esto significa que cualquier joven polaco tiene algún recuerdo de la bañera de casa de sus abuelos ocupada por la cena . Y sí, eso también significa no poder ducharse durante dos días, algo que para un niño de 9 años es como un regalo de Navidad por adelantado.

– Maciek Piasecki, VICE Polonia

AUSTRIA

1482256154423-child-1226954_1920

Foto por Ibrahim62 vía Pixabay

En Austria crecemos con un montón de tradiciones raras, sobre todo durante las fiestas. Al final del año, nos gusta tirar un zapato por encima del hombro para saber si nos vamos a casar al siguiente (si el zapato cae con la punta mirando a la puerta, es que sí). Nos gusta quemar incienso en Nochebuena y, cómo no, también tenemos a Krampus, que va por ahí sembrando el terror entre los niños, aunque estos se toman la venganza el día 27 de diciembre.

Ese día, los niños de las zonas rurales de Austria se pasean por todo el barrio, rama en mano, para repartir golpes a todo adulto que se les cruce por el camino. Mientras los golpean recitan un poema y sus víctimas les tienen que dar dinero. Con esta tradición se conmemora la Masacre de los Inocentes, el relato bíblico de un infanticidio masivo. El nombre del acto en sí es menos bíblico; en alemán es wischen, que vendría a ser «dar una paliza» o «pajearse».

– Markus Lust, VICE Austria

ITALIA

1482163304203-11836772906_34d7fd86e6_o

Unas Befanas en moto. Foto por usuario de Flickr Tv Spenta | CC BY-ND 2.0

Como italianos que somos, la tradición navideña que más apreciamos es la de pelearnos con nuestros seres queridos. El día de Navidad, celebramos comidas de 13 platos y que se prolongan horas y horas. En estas ocasiones, la familia se reúne y discute por todo: desde quién hizo el mejor asado el año anterior hasta cuál es la mejor forma de salir de la crisis económica.

Después de Navidad, nos visita la Befana, una bruja que llega en su escoba la víspera del 6 de enero y aterroriza a los niños. A los que se han portado bien les lleva juguetes y caramelos, y carbón para los traviesos. La Befana deja los regalos en calcetines que los niños han colgado el día anterior, y se dice que barre el suelo de las casas que visita para llevarse las malas vibraciones del año anterior. Así que, se mire por donde se mire, que la Befana te visite es siempre positivo.

– Elena Viale, VICE Italia

SERBIA

1482149877427-11501581345_3a6104bfd2_o

El tradicional pan de Navidad serbio, ‘cesnica’, lleva una moneda en su interior que aporta dinero y felicidad a quien la encuentre, aunque corra el peligro de romperse un diente. Foto por Ivana Sokolović | CC BY 2.0

No hay nada como celebrar las fiestas navideñas en Serbia yendo con los amigos a disparar tu Kalashnikov, grabarlo todo y subirlo a YouTube. En Serbia nos tomamos muy en serio la Navidad. Los cristianos ortodoxos del país la siguen celebrando dos semanas después, el 7 de enero. La razón es que en el siglo XVI, la Iglesia ortodoxa se negó a aceptar la introducción del calendario gregoriano pro parte del Papa. Estos llamados veterocalendaristas se rigen por el calendario juliano, según el cual la Navidad cae en lo que para el resto de nosotros es el 6 de enero.

Existe una tradición basada en una costumbre pagana de los primeros eslavos que poblaron la región: el día de Nochebuena, los hombres salen a disparar sus armas y recorren los bosques en busca del roble perfecto. Cuando lo encuentran, le arrancan ramas o parte del tronco para quemarlos en el hogar. El roble era un árbol sagrado para las tribus eslavas. Os preguntaréis qué tienen que ver las armas de fuego con todo esto. Pues nadie lo sabe. Como hoy día casi ningún hogar moderno está cerca de un roble ni dispone de una chimenea para quemar su madera, en Navidad las calles de las poblaciones se llenan de puestos de venta de madera seca de roble. Los taxistas ayudan encantados a los clientes a meter los haces de leña en el maletero, seguramente con la esperanza de aplacar la ira de Dios por cobrar el doble por la carrera.

– Stefan Veselinovic, VICE Serbia

DINAMARCA

1482163870762-373027187_ca2bc8fcb6_o

Hay que tener mucho cuidado con las velas en los árboles de Navidad. Foto por Orin Zebest | CC BY 2.0

En Navidad, los daneses nos llevamos la palma en lo que respecta a tradiciones neopaganas regadas con alcohol y bailamos alrededor del árbol de Navidad, decorado con velas encendidas. ¿Qué mejor forma de celebrar el fin del año que bailar y saltar en torno a un potencial foco de incendio?

Días antes de Navidad, salimos en busca de un árbol, lo llevamos a casa y lo adornamos con todo tipo de cosas, desde palomitas unidas por un hilo hasta elaboradas figuras de origami. Una vez que hemos llenado de regalos el espacio entre el árbol y el suelo, añadimos el toque final: entre diez y veinte velas de verdad. Entonces damos un paso atrás y nos regocijamos en lo danés de todo ello, nos damos las manos y cantamos nuestros villancicos favoritos y bailamos alrededor del árbol. Lo más probable es que mientras todo esto ocurre estés bastante bebido, estés cogiendo las manos sudorosas de tus familiares y lleves puesto un jersey de punto con la cara de Rudolf que te ha hecho tu abuela.

Alfred Maddox, VICE Dinamarca

FRANCIA

1482315754845-3153350490_c7f8046317_o

Una familia francesa preparándose para ponerse hasta arriba de ostras en Navidad. Foto por usuario de Flickr Jupacri | CC BY 2.0

Quizá Francia es la cuna de muchas tradiciones raras después de todo, somos un país en el que la gente se tira cucharas de madera todos los años para conmemorar la huida de un señor medieval, pero la verdad es que tampoco pasan cosas extraordinarias en Navidad.

Sí que hay algo que los franceses nos tomamos muy a pecho, y es la cocina. Y claro, las fiestas son otra excusa más para regodearnos en la elaboración y la degustación de todo tipo de platos. Básicamente, nuestras comidas navideñas no se acaban nunca y son tan importantes como el momento de desenvolver los regalos. Normalmente no faltan las ostras, algún ave rellena y el foie gras. Sobre este último hay división de opiniones entre los franceses: los hay que deciden no comerlo por la crueldad con la que alimentan a la fuerza a ocas y patos, los hay que pasan de todo y otros se odian a sí mismos por no ser capaces de dejar de comerlo. Pero, ¿qué sería la Navidad sin un poco de autodesprecio?

– Julie Le Baron, VICE Francia

Traducción por Mario Abad.

Thank for your puchase!
You have successfully purchased.