Muchas son las mentiras que nos dicen nuestros queridos políticos. Por suerte o por desgracia las palabras se las lleva el viento, pero los tuits permanecerán siempre en la red (a no ser que los hábiles communities los hagan desaparecer como por arte de magia). No se salva nadie. Bajadas de pantalones a cambio de poltronas, promesas incumplidas a mansalva que se lanzan para ver quién da más e ideales mitigados a cambio de una brizna de poder. Sí, es triste, pero en esto, precisamente en esto consiste la política. Es un Juego de Tronos elevado al mil pero con menos caballos muertos y más puñaladas traperas.
Empezamos pues analizando uno de los tweets del presidente del gobierno en funciones:
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«La cesión del PSOE a independentistas en el #Senado no tiene explicación. Para llegar a la presidencia del Gobierno no vale todo» Mariano Rajoy, 16 de enero del 1016. 187 días después las cosas cambian y parece ser que ahora sí hay alguna explicación para don Mariano. El supuesto pacto con CDC y PNV deja entrever la amnesia temporal del amigo popular. Y es que es el vecino el que elige al alcalde y es el alcalde el que quiere que sean los vecinos y alcalde. Y si es al revés no pasa nada. En éste país de pandereta la gente ya entiende lo que has querido decir. Nada es para siempre y las promesas aún menos.
Creo sinceramente que la siguiente es la mentira más repetida históricamente en política española. Si sabes que no lo vas a hacer, ¿por qué asegurar aquello imposible? ¿Es preferible mentir a ser impopular? Muy estudiado lo deben tener los DirCom para tropezar con la misma piedra una y otra vez.
Un claro ejemplo de cómo dar puñaladas por la espalda llega de la mano de Esperanza Aguirre:
Los populares no son los únicos que hacen todo lo contrario a lo que escriben. Albert Rivera no se queda corto y ha decidido cambiar de chaqueta en cuanto le ha convenido:
La relación entre Pablo Iglesias y los medios de comunicación es un tanto especial. Dependiendo de con qué pie se levante opina una cosa o la otra.
Pero esta no ha sido la única contradicción del líder podemita. Según algunos medios españoles esta ha sido la mentira más estúpida de Pablo Iglesias.
El amigo de Pablo Casado se quedó muy a gusto después de hacerle cometer este error en sus redes (suponiendo que no tenía ni idea de que estaba mintiendo, claro).
Podríamos seguir y destapar así una infinidad de mentiras que se han escrito en las redes hasta que tu índice se cansase hacer scroll. No hará falta. La tecnología evoluciona y desde el Emotion Research Lab se ha creado un sistema que permite saber si los políticos mienten o no a través de un análisis de imágenes faciales de cada candidato. Lástima que aún no está creada la app al más puro estilo Pokemon Go para apuntarles a los ojos y exigirles que te digan la verdad. ¡Que no nos engañen!
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