VOTOX POR VOTOX

La realidad es esta, nos guste o no, la Ciudad de México se encuentra en tiempo de elecciones. Y eso, desde cierta perspectiva, no tendría que ser nada nuevo. En esta ciudad, en este país, en este contintente, en todos los contienentes, en el día a día que forma la frontera que separa nuestra existencia de la del resto de las cosas, hacer una elección es la matería prima de la que está formado todo lo que somos.
¿Trabajar o no trabajar para comer o no comer? ¿Cojerse o no cojerse a la fea de los pechos de oro? ¿Levantarse? ¿Continuar la batalla aunque la estrategia de la vida sea agotarnos? ¿Dejarse querer o vivir de despedidas? ¿Llorar de risa o reirse del llanto?
Somos lo que elegimos, y creemos que no solamente la gente de esta ciudad, sino la de todas las ciudades del mundo, está harta de eso. Eso es precisamente lo que algunos ateos nunca pudieron perdonarle a Dios aunque no existiera: tener que hacernos cargo de nosotros mismos.

«¡Lléveme la verga!» dicen los letrados mientras la nueva infancia juega en su casa del árbol hecha de un plástico que, ya sabemos, no hace otra cosa que aumentar el sudor en la frente de la gente, haciendo deliveradamente a un lado el pan que antiguamente se hubiera dado a cambio.

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Pero hay de elecciones a elecciones, la mayor de las veces tomar la decisión es relativamente fácil: No trabajar pero comer, cojerse a los pechos de oro,  no levantarse de la risa y un «por favor ya no me quieras» sin despedirse pueden funcionar. Esa es la parte fácil, pero la cosa tiene sus complicaciones, por ejemplo, elegir entre un montón de estúpidos para trabajar en una agenda nacional dedicada hasta ahora a sepultarnos en la tierra mientras la trabajamos.

Queremos hacer patente que estamos hartos de nuestros políticos desde antes de nacer, porque ni siquiera son nuestros, no los reconocemos y, si insisten, queremos las pruebas de ADN. En lo que las autoridades llaman los «tiempos de elección» lo único que se pone en evidencia es que los políticos y sus partidos no sólo están acostumbrados a vendernos verborrea, sino que eso es lo único que nos pueden vender, hoy más que nunca sentimos la evidente falta de todo tipo de propuesta de proyecto nacional. ¿Como elegir cuando todos ofrcen lo mismo? -¿Lo quieres de fresa, fresa o fresa?. Nuestros partidos ha envejecido y sus rostros están marcados por los excesos de su pasado, arrugados desmedidamente por su abuso del tiempo y de la gente, y lo que desesperadamente necesitan son votox.

Dicho esto, no queda más que quizá anular el votox o votar por candidatos independientes. Por eso te decimos lo siguiente:

VOTA VICE MÉXICO este 5 de Julio

para que el 6 sea nuestro.

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